lunes, 12 de enero de 2026

El diario de Martina 5ta parte: Tarot y red flags

 


 Foto: Fuente TV Pública

 

Por Angelica Bene

Querido diario:

            Hace dos semanas que Ignacio regreso a su pueblo en la provincia. Pensar que nuestro amorío duró solo un mes y medio, pero pareció eterno, fue un sueño de amor romántico como en las películas. Aunque, como todo sueño, había que despertar. Por dentro, desde el comienzo, yo sabía que esto no iba a durar, incluso hubieron señales que no quise ver o aceptar.

Pero no importa, prefiero haberlo vivido y no pertenecer a esa muchedumbre de gente que viven su vida sin amar alguna vez, es decir vivir sin vivir.

 Si bien estos días fueron duros y con Romina nos bajamos varios tarros de helado y barras de chocolate, para olvidar, creo que me haría bien hacer un viajecito el fin de semana. Cosa que le propuse a Romina y ella no pudo ya que tenía que estudiar para los parciales.

Será de dios, que ese mismo día, que Romi me dijo que no, me mandó un mensaje Alejandra, que también se había separado y quería hacer algo para despejarse, un viaje o algo así.

Luego del mensaje, la llame y nos pusimos a hablar. Me dijo que estaba con la misma idea y que ella tenía una conocida que le alquilaba barato un departamento en Mar del Plata.

Lo que inmediatamente lo percibí como el comienzo del fin de mi tristeza y que todo iba regresando a la normalidad.

Aunque algo me decía que quizás no era tan buena idea ir con Alejandra en especial por el tono dubitativo de la conversación previa al viaje. En la que estuve una media hora repitiendo la misma secuencia de frases:

-ay si, vamos tengo ganas de ir para despejarme y olvidarme de Sebastián, decía Alejandra. A lo que yo le respondía genial. Y luego ella me decía:

 -ay no se, pero quizás es mucha plata y además a ver si me llama. Yo respondía bueno si es mucha plata no vayamos y ella empezaba – ay si, vamos…

Donde yo asentía para ir y ella lo negaba y luego lo afirmaba, durante esa media hora.

Finalmente concretamos y así dos amigas heridas en sus corazones partíamos ese finde largo a Mar del Plata a buscar esa paz que te la da el mar con sus brisas y sus brumas, para recomponer nuestras almas.

Salimos de madrugada y llegamos al mediodía, el departamento era hermoso y estaba re bien ubicado en el centro, cerca del casino y de los Lobos Marinos, en una galería con el nombre de Tritán o algo así.

Entramos, nos pusimos a acomodar las cosas, y cuando estaba en la pieza escucho el llanto desgarrador de Alejandra a lo que me asusté y fui corriendo.

Alejandra, estaba llorando y gritaba ¡¡¡Sebastián!!!!!¡Por qué me dejaste??!! Ni que se hubiera muerto, pensé. Y me puse a consolarla con un abrazo hasta que me dijo tengo hambre y le dije

-y si vamos a dar una vuelta y comemos algo-

-A lo que ella me dijo dale si vamos a comer algo- le respondí bueno y ella me dijo –ay, pero y si mejor cocinamos a dentro y no gastamos plata. Le respondí bueno esta bien vamos al supermercado y ella me dice – pero tengo hambre ya- luego de estar cinco minutos decidí resolver y le dije- yo te invito-, ya que estaba muerta de hambre, también y así fuimos a buscar algo para comer donde yo sola llevaba plata y el celular.

Salimos de la galería, caminamos, y a unas cuadras había un parripollo donde compramos unas milanesas con papas fritas, luego de tener nuevamente un debate entre milanesas con papas fritas, pollo al spiedo o tira de asado en donde resolví por las milanesas, ya harta de esa duda constante.

Al salir, será mi suerte o mi mala suerte, nos cruzamos con una Tarotista¡Para queeee!!

Alejandra enceguecida dijo: esto es una señal y me pidió unos pesos para que le leyera las cartas, cosa que le di ya que no era mucha plata, total me los devolvía, y se hizo tirar las cartas.

La tarotista tira la primera carta y sale la muerte, a la cual le dijo que en realidad no era que fallecía alguien si no que significaba algo que se terminó o que podía terminar.

Luego tiro la segunda carta y saco el 2 de copas: la reconciliación. Ale se pudo como loca. Si es una señal de mi Sebastián- gritó en plena calle.

Finalmente, la tercera carta: la estrella que era algo como una a vuelta al amor pero que se lo podía llevar otra, o que se yo.

Lo que Alejandra lo entendió como la señal definitiva para recuperar a Sebastián y la tarotista le ofreció un amarre a lo cual mi amiga me suplico para que le hiciera una transferencia y compró el hechizo, con las velas, los sahumerios y todos los chiches para recuperar a Sebastián.¡Ay amiga!!!

Volvimos el departamento con las milanesas, que ya se habían enfriado, y el amarre.

Saqué la milanesa para comerla y Alejandra no prestó ni cinco de atención. Se sentó en la mesa saco las velas,los sahumerios, los puchos y comenzó con le había dicho la tarotista o lo que se acordaba.

¡¡Ay como odie a esa tarotista!!!

Estuve todo el día dentro del departamento, encerrada, viendo a Ale tratar de hacer ese puto amarre, mientras fumaba sin parar y cada tanto gritaba un ¡¡¡Sebastián!!! para luego entrar en llanto. Hasta que nos fuimos a dormir.

Al día siguiente, al ver que la cosa iba parecida al día anterior, la logre convencer de salir a pasear. Esta vez fuimos al casino y esta boluda de Ale se empezó a gastar la plata en los tragamonedas. Donde mi esfuerzo por detenerla casi hace que me echen del casino, pero logramos salir.

Aunque su impulso jugador se ve que pudo más en ella ya que fuimos a los lobos marinos de la rambla y en el camino nos cruzamos con 6 kioskos y en cada uno estaban esas maquinitas de las cuales sacás muñecos a la cual Alejandra jugó en cada una y en cada una perdió.

El ultimo kisoco, fue el colmo ya que la maquina estaba apagada, hace bastante y parecía no funcionar, y el kioskero, que estaba sentado en la puerta, la encendió para ella, donde obviamente perdió plata.  Faltaba que hubiera una caja que dijera sáquele la plata a la pavota. ¡¡¡¡Amigaaaaa!!!!!

Después de eso volvimos al departamento. Donde nuevamente Alejandra comenzó con su ritual de los puchos y del amarre que ya no era amarre si no de constelaciones o vaya a saber uno.

Al día siguiente, me desperté y me di cuenta que algo pasaba ya que Ale no estaba gritando ¡¡Sebastián!!!. Se había levantado temprano, había ido a comprar unas facturas, preparado unos mates y me había devuelto la plata.  Me dijo que quería cambiar el aire, a lo que me sentí contenta, y que quería meterse en el mar.

¿en Agosto, pense?. Bueno ¿porque no? está un poco fresco, pero salió el sol y quizás es como un baño espiritual o al menos mojamos los pies en el agua, cosa que adoro.

Pero, Ale me dijo necesitamos unas mallas vamos comprarlas, yo conozco un lugar y me tomo del brazo y partimos. Mira que Mar del Plata es grande y el centro, donde esta la cafetería Boston con su glamur, tiene lugares de venta de ropa de todos los precios y calidades. Pero Ale, se ve que quería algo diferente porque caminamos como 20 cuadras para ir a un negocio de mallas que era horrible, en el camino nos pidieron plata como 20 veces, para comprar unas mallas viejas por dos mangos.

En el camino también nos compramos un vino, supuestamente para festejar por la noche. Se ve que la ansiedad pudo mas porque fuimos al departamento y mientras nos cambiábamos empezamos a hablar de nuestros amoríos y entre charla y charla abrimos el vino y lo tomamos todo. Obviamente, después de tomarlo nos quedamos dormidas. Cuando nos despertamos ya era de noche asi que nos quedamos en casa y Ale volvió con sus llantos, por tal motivo me fui a dormir temprano.  

Finalmente llego el ultimo día y la última noche, a lo cual pensaba bueno vayamos a un bar o a bailar para conocer a alguien o divertirnos, revolear la chancleta como dicen. A lo que Alejandra me dijo ¡ah no! yo conseguí una cita. ¿una cita? Le dije. Y pensé en que momento conoció a alguien ¿y Sebastián? con el llanto desgarrador, con el amarre ¿en que quedó?.

A lo que le pregunté de ¿quién se trata? Era con el quiosquero de la última máquina de muñecos. Me quedé atónita.

Esa noche, ella se fue con el kiosquero y yo me quedé sola en el departamento, aburrida esperando que sea mañana para volver a casa. Diciendo, para adentro, ¡¡¡como no la vi antes!!!

 

 

 

lunes, 5 de enero de 2026

Oh ¡por favor! ya dime si será mi fin


 

Por JaBond

 

“ Yo tampoco creo en estas cosas, ¿pero? Acá estamos”

 Frase: película “El túnel de los huesos”


Son las 3 de la mañana aquí en el hospital en el 5 piso donde se encuentran los enfermos más graves, supongo que se encuentra próximo a la sala de Terapia intensiva por si es necesario atenderlos o tal vez porque se encuentran más cerca del cielo. No lo sé.

El tiempo es eterno y tirano cuando uno está en una cama de hospital. Un minuto puede ser una hora y una hora un día, es algo agotador.

Pensar que aquellos dolores que se me presentaron hace un año, y no les preste atención, pero que cada vez fueron más intensos hasta tornarse insoportables, fueron un cáncer que al ser detectado se encontraba en etapa 3 casi por empezar en la etapa 4, terminal. 

Todavía recuerdo el terror que sentí cuando me diagnosticaron, pero que gracias a la intervención de mi esposa rápidamente pude iniciar el tratamiento. Un tratamiento muy duro, debido a mi gravedad, el cual puedo matarme en el camino pero que es la única posibilidad para vivir.

Si bien los comienzos de la quimio dicen que es duro, en mi caso no lo fue ya que al poco tiempo sentí una leve mejora de mi dolor lo que interpreté como que la medicación me estaba haciendo efecto. Sin embargo, las recaídas que me obligaron a interrumpir los fármacos y luego el tratamiento de rayos, muchas veces, me hicieron pensar que era mi fin.

Pero pude continuar y aquí estoy, luego de la operación, el final del tratamiento. Aunque no se qué pensar ya que, si bien al salir del quirófano me sentí esplendido y a las 24 horas me enviaron a casa, al día siguiente comencé a tener fiebre y esa fiebre no la pude bajar con nada lo que me llevo a que me internaran nuevamente.

Tal vez fue la mejoría antes de la muerte como suelen decir, recuerdo a mi abuelo que al salir de su operación estaba bien. Sin embargo, a las pocas horas, de madrugada, falleció.  O recuerdo, el padre de una compañera, que también lo habían operado y lo enviaron a su casa parecía estar bien, pero en realidad su final ya estaba escrito, solo que, en la cama de su hogar, junto a su familia.

¡Estaré en esa situación esperando la muerte! Realmente no tengo energías para saberlo solo me permito recordar. Recordar ese trayecto hasta aquí, este hospital Schoenstatt, la virgen de Schoenstatt quien lo diría.

Todavía tengo ese recuerdo vivo de cuando era chico, creo que estaba en primer grado con 6 años cuando una tardecita, se apareció una virgen. En ese tiempo, Lomas de Zamora era un pueblo, o tenia alma de pueblo, con muchos baldíos y donde todos estábamos asombrados a cualquier atracción nueva del barrio como la apertura de una heladería por algún vecino o esa tarde cuando el barrio estaba todo movilizado ante la aparición de la virgen.

Recuerdo que fue en las calles Almafuerte entre Larrea y Paso, o por ahí, pero que no entendía bien de que se trataba.  Solo que mi abuelo le había pedido que mi abuela se mejorara, ya que estaba mal de salud y así fue, vivió varios años más.

La verdad, ahora que lo pienso quizás mi inconsciente fue el que trajo ese recuerdo pensando en la sanación como una forma de supervivencia o algo por el estilo. Ya que cuando enfermé, hice una lista de los pendientes. Tal vez son esas cosas que uno trata de hacer cuando se da cuenta de que su tiempo se termina más rápido de lo que uno cree.

En esos pendientes apareció en mi memoria la virgen, pero en este caso la virgen de Schoenstatt que me la habían dado en mi grupo de catequesis y había quedado en casa . La misma, debía hacerla peregrinar para dejarla finalmente en su parroquia, pero que nunca lo había hecho.

Así fue, que recordé eso y lo tome como pendiente, fue curioso una tarde de invierno soleada con una temperatura agradable para la época fue en la que termine llevando y cumpliendo su peregrinaje allá hacia a su santuario en Florencio Varela.

Donde, al entregarla, las hermanas se sorprendieron, pero a la vez lo agradecieron. Supongo que si bien buscan que la virgen peregrine entienden que si los jóvenes se la quedan como para mantener la fe no hay inconveniente. Sin embargo, allí estaba haciendo que cumpla su camino.

Es curioso, pensando en el poco tiempo que me quedaba lo dediqué en llevar a la virgen y en el santuario aprendí la historia de esa congregación que surgió en las guerras mundiales en Alemania. Donde su fundador en pleno conflicto bélico y horrores de la guerra ayudo a salvar a muchas personas de las persecuciones, heridos y todo aquel padecía ese espanto.

Aunque, su principal milagro fue en la capilla de la virgen la cual se encontraba en una zona que fue atravesada por las dos guerras mundiales sufriendo explosiones de todo tipo, pero su punto culmine fue durante la segunda guerra mundial cuando estaba finalizando y las aviones Británicos y norteamericanos bombardearon con explosivos incendiaros todo el lugar. Allí su líder Kentenich le dijo a todo el pueblo que entrara al a capilla de la virgen y que rezaran. Al terminar el bombardeo solo quedaban cenizas de lo que fue la ciudad sin embargo milagrosamente la capilla quedo intacta y sus feligreses sobrevivieron, otra vez gracias la obra de la virgen.

-Jaj- no sé por qué pienso en esto, quizás es porque me doy cuenta que me despido de este mundo o espero un milagro que me salve. Aunque, quien diría, después de haber llevado a la virgen a su santuario que ahora este en esta sala moribundo en el hospital de las hermanas de Schostand.

La verdad que no se, me está dando mucho cansancio y me está dando sueño, tal vez es el sueño del que nunca despierte. Tratare de resistir viendo a mi esposa y eso me de fuerzas para continuar un rato mas,

- Pobrecita sentada al lado mío se quedó dormida exhausta- Tal vez el descanso es lo mejor y cuando despierte yo ya me haya ido, en especial por que no se dio cuenta que las enfermeras ya no están pasando, llevó el conteo de sus guardias y esta vez no lo hicieron- creo que es mi fin- ¿Cómo saberlo?

A quien preguntarle como si frente a mi en ese sillón a los pies de la cama estuviera sentado alguien. Como en aquel cuento que había visto en la televisión cuando era chico era un cuento donde un soldado atrapaba a unos demonios y uno de estos le daba una copa. Esa copa si la llenaba con agua y la ponía frente a un enfermo permitía ver a la muerte. Si ponía la copa frente al cama del enfermo y la muerte estaba a sus pies, el enfermo sanaría. En cambio, si la muerte estaba en la cabecera significaba que la muerte reclamaba la vida del enfermo y no había nada que hacerle.

Es una cosa rara pero ya estoy cansado y quiero saber si voy a vivir o a morir Jaj ,si que cosa más extraña ansiedad a la muerte.

Me pregunto si ese cuento tendrá algo de verdad. ¿Por qué no preguntar? Aunque sea con las pocas fuerzas que me queda:

-Muerte, ya dime si estas en la cabecera o estas en los pies de mi cama-

Pasaron los minutos, a lo que entendí que era una simple locura de mi estado, y cerré mis párpados cuando casi al mismo tiempo que los cerraba un rechinido se escuchaba en el que se abría la puerta del baño que estaba cerrada.

Y lo entendí, la muerte había estado en mis pies, en ese sillón frente a la cama y se había retirado. Voy a vivir, me dije, y ahí fue que cerré mis ojos y pude dormir.

A la mañana siguiente, la enfermera nos despertó a mí y a mi esposa. Mis signos vitales se habían normalizado. Si todo continuaba de esa forma al día siguiente podría ir a casa y así fue a la mañana siguiente partimos a casa para no volver al hospital.

Aunque siempre quedara en mi recuerdo esas coincidencias habrán sido casualidad o abran sido otra cosa.