Por
JaBond
“ Yo
tampoco creo en estas cosas, ¿pero? Acá estamos”
Son las 3
de la mañana aquí en el hospital en el 5 piso donde se encuentran los enfermos
más graves, supongo que se encuentra próximo a la sala de Terapia intensiva por
si es necesario atenderlos o tal vez porque se encuentran más cerca del cielo. No
lo sé.
El tiempo
es eterno y tirano cuando uno está en una cama de hospital. Un minuto puede ser
una hora y una hora un día, es algo agotador.
Pensar
que aquellos dolores que se me presentaron hace un año, y no les preste
atención, pero que cada vez fueron más intensos hasta tornarse insoportables,
fueron un cáncer que al ser detectado se encontraba en etapa 3 casi por empezar
en la etapa 4, terminal.
Todavía recuerdo
el terror que sentí cuando me diagnosticaron, pero que gracias a la
intervención de mi esposa rápidamente pude iniciar el tratamiento. Un
tratamiento muy duro, debido a mi gravedad, el cual puedo matarme en el camino
pero que es la única posibilidad para vivir.
Si bien
los comienzos de la quimio dicen que es duro, en mi caso no lo fue ya que al
poco tiempo sentí una leve mejora de mi dolor lo que interpreté como que la
medicación me estaba haciendo efecto. Sin embargo, las recaídas que me
obligaron a interrumpir los fármacos y luego el tratamiento de rayos, muchas
veces, me hicieron pensar que era mi fin.
Pero pude
continuar y aquí estoy, luego de la operación, el final del tratamiento. Aunque
no se qué pensar ya que, si bien al salir del quirófano me sentí esplendido y a
las 24 horas me enviaron a casa, al día siguiente comencé a tener fiebre y esa
fiebre no la pude bajar con nada lo que me llevo a que me internaran
nuevamente.
Tal vez fue
la mejoría antes de la muerte como suelen decir, recuerdo a mi abuelo que al
salir de su operación estaba bien. Sin embargo, a las pocas horas, de
madrugada, falleció. O recuerdo, el
padre de una compañera, que también lo habían operado y lo enviaron a su casa parecía
estar bien, pero en realidad su final ya estaba escrito, solo que, en la cama
de su hogar, junto a su familia.
¡Estaré en esa
situación esperando la muerte! Realmente no tengo energías para saberlo solo me
permito recordar. Recordar ese trayecto hasta aquí, este hospital Schoenstatt,
la virgen de Schoenstatt quien lo diría.
Todavía
tengo ese recuerdo vivo de cuando era chico, creo que estaba en primer grado
con 6 años cuando una tardecita, se apareció una virgen. En ese tiempo, Lomas
de Zamora era un pueblo, o tenia alma de pueblo, con muchos baldíos y donde
todos estábamos asombrados a cualquier atracción nueva del barrio como la
apertura de una heladería por algún vecino o esa tarde cuando el barrio estaba
todo movilizado ante la aparición de la virgen.
Recuerdo
que fue en las calles Almafuerte entre Larrea y Paso, o por ahí, pero que no
entendía bien de que se trataba. Solo
que mi abuelo le había pedido que mi abuela se mejorara, ya que estaba mal de
salud y así fue, vivió varios años más.
La
verdad, ahora que lo pienso quizás mi inconsciente fue el que trajo ese
recuerdo pensando en la sanación como una forma de supervivencia o algo por el
estilo. Ya que cuando enfermé, hice una lista de los pendientes. Tal vez son
esas cosas que uno trata de hacer cuando se da cuenta de que su tiempo se
termina más rápido de lo que uno cree.
En esos
pendientes apareció en mi memoria la virgen, pero en este caso la virgen de Schoenstatt
que me la habían dado en mi grupo de catequesis y había quedado en casa . La
misma, debía hacerla peregrinar para dejarla finalmente en su parroquia, pero
que nunca lo había hecho.
Así fue,
que recordé eso y lo tome como pendiente, fue curioso una tarde de invierno
soleada con una temperatura agradable para la época fue en la que termine
llevando y cumpliendo su peregrinaje allá hacia a su santuario en Florencio
Varela.
Donde, al
entregarla, las hermanas se sorprendieron, pero a la vez lo agradecieron.
Supongo que si bien buscan que la virgen peregrine entienden que si los jóvenes
se la quedan como para mantener la fe no hay inconveniente. Sin embargo, allí
estaba haciendo que cumpla su camino.
Es
curioso, pensando en el poco tiempo que me quedaba lo dediqué en llevar a la
virgen y en el santuario aprendí la historia de esa congregación que surgió en
las guerras mundiales en Alemania. Donde su fundador en pleno conflicto bélico y horrores de la guerra
ayudo a salvar a muchas personas de las persecuciones, heridos y todo aquel padecía
ese espanto.
Aunque, su principal milagro fue en
la capilla de la virgen la cual se encontraba en una zona que fue atravesada
por las dos guerras mundiales sufriendo explosiones de todo tipo, pero su punto
culmine fue durante la segunda guerra mundial cuando estaba finalizando y las
aviones Británicos y norteamericanos bombardearon con explosivos incendiaros
todo el lugar. Allí su líder Kentenich le dijo a todo el pueblo que entrara al
a capilla de la virgen y que rezaran. Al terminar el bombardeo solo quedaban cenizas
de lo que fue la ciudad sin embargo milagrosamente la capilla quedo intacta y
sus feligreses sobrevivieron, otra vez gracias la obra de la virgen.
-Jaj- no sé por qué pienso en esto, quizás es porque
me doy cuenta que me despido de este mundo o espero un milagro que me salve. Aunque,
quien diría, después de haber llevado a la virgen a su santuario que ahora este
en esta sala moribundo en el hospital de las hermanas de Schostand.
La verdad que no se, me está dando
mucho cansancio y me está dando sueño, tal vez es el sueño del que nunca
despierte. Tratare de resistir viendo a mi esposa y eso me de fuerzas para
continuar un rato mas,
- Pobrecita sentada al lado mío se quedó
dormida exhausta- Tal vez el descanso es lo mejor y cuando despierte yo ya me
haya ido, en especial por que no se dio cuenta que las enfermeras ya no están
pasando, llevó el conteo de sus guardias y esta vez no lo hicieron- creo que es
mi fin- ¿Cómo saberlo?
A quien preguntarle como si frente a
mi en ese sillón a los pies de la cama estuviera sentado alguien. Como en aquel
cuento que había visto en la televisión cuando era chico era un cuento donde un
soldado atrapaba a unos demonios y uno de estos le daba una copa. Esa copa si
la llenaba con agua y la ponía frente a un enfermo permitía ver a la muerte. Si
ponía la copa frente al cama del enfermo y la muerte estaba a sus pies, el
enfermo sanaría. En cambio, si la muerte estaba en la cabecera significaba que
la muerte reclamaba la vida del enfermo y no había nada que hacerle.
Es una cosa rara pero ya estoy
cansado y quiero saber si voy a vivir o a morir Jaj ,si que cosa más extraña
ansiedad a la muerte.
Me pregunto si ese cuento tendrá
algo de verdad. ¿Por qué no preguntar? Aunque sea con las pocas fuerzas que me
queda:
-Muerte, ya dime si estas en la cabecera o estas
en los pies de mi cama-
Pasaron los minutos, a lo que
entendí que era una simple locura de mi estado, y cerré mis párpados cuando
casi al mismo tiempo que los cerraba un rechinido se escuchaba en el que se
abría la puerta del baño que estaba cerrada.
Y lo entendí, la muerte había estado
en mis pies, en ese sillón frente a la cama y se había retirado. Voy a vivir,
me dije, y ahí fue que cerré mis ojos y pude dormir.
A la mañana siguiente, la enfermera
nos despertó a mí y a mi esposa. Mis signos vitales se habían normalizado. Si
todo continuaba de esa forma al día siguiente podría ir a casa y así fue a la
mañana siguiente partimos a casa para no volver al hospital.
Aunque siempre quedara en mi
recuerdo esas coincidencias habrán sido casualidad o abran sido otra cosa.
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