Foto:fuente flower box
Por Angélica Bene
Querido diario:
Después de Gustavo me quede con
una rabia. No podía creer que ese sorete me hubiera terminado engañando. Me
dejo tan enojada que quería venganza. Alguien tenía que sufrir.
Esa
semana me acuerdo que me la agarraba con todo el mundo, en el trabajo nadie me
dirigió la palabra. Incluso, el viejo degenerado de mi jefe, que le gustaba
molestar, ni se apareció por mi oficina.
Hasta que
finalmente a los días, vino Romina, enojadísima, a mi casa. Recuerdo que entró
con un portazo diciendo:
-no puede ser ese
hijo de puta!!! lo voy a mandar a la mierda!!! Hasta que se dio cuenta que no
me había saludado y con un -perdón amiga-, entre lágrimas y abrazos, comenzó a
contarme lo que le estaba pasando:
La cuestión es que
el otro día estaba cenando, mirando una peli, y Jorge, su novio, había tomado
de más. En esa situación Romi, comenzó a hacerle preguntas incómodas con el
objetivo de pelear un poco y recibir algunos mimos extra.
El tema, es que en
un momento en la película apareció una actriz muy bonita y ella le pregunto:
-si una mina como
esa te daría bola ¿vos me dejarías? Y él, sabiendo el juego que ella proponía,
respondió con carcajadas- medio en broma medio en serio-, si esa mina u otra
mina me da bola sabes cómo te dejo.
Vaya a saber que
fibra toco en Romina que en ese momento no le dijo nada a Jorge, ya que se
quedó azorada por la respuesta. Pero esa noche, no pudo dormir y comenzó a
acumular bronca. A tal punto que no se aguantó más y por eso a los pocos días
vino corriendo a contármelo. Sobre todo, porque no estaba segura si Jorge la
engañaba o peor la engañaría
Para mala suerte de
Jorge, Romina me encontró en mi estado de furia luego de haber sido engañada
por Gustavo, así que nuestro encuentro se convirtió en un intercambio de
broncas y venganza donde se podían ver destellos desde los departamentos
linderos. Donde yo le hacía hincapié en que era un hijo de puta y que la estaba
cagando.
Luego de tanta
manija que nos dimos, se me ocurrió una idea, para salir del entuerto, y le
dije a Romina de inventar un perfil falso de Instagram y que lo intentemos
seducir. Ahí vamos a saber si te quiere o se confirma el engaño.
¡Recuerdo la cara
de Romina totalmente en éxtasis diciendo- si tenes razón!!!- y ahí mismo
comenzamos con nuestro “operativo engaño”.
Empezamos armando el
perfil, desde mi computadora y pensamos en que nombre le podíamos poner. Luego
de un rato, le pregunté cómo se llamaba la chica de la película y me dijo
Micaela. Listo le dije ese es el nombre. Micaela
-¿Y el apellido?¡no
se¡ le pregunte-¿ hay otra cosa que le guste?
-Si al gordo le
gustan las salsas blancas y es hincha de Racing.
-Ya está, le dije a
Romi- Caruso como la salsa Gran Caruso,
mejor dijo Romi-
Caruso Lamberti.
A lo que le
pregunté quién era Caruso Lamberti y
ella me dijo- no se un jugador de fútbol que los salvó del descenso o algo así.
Listo, había
quedado el nombre Micaela Caruso Lamberti.
Ahora había que
continuar que mas le gustaba a Jorge para llamar su atención. Y allí fuimos
diseñando nuestro seductor avatar.
Como le gustaban
las rubias buscamos de otros países fotos de alguna chica rubia alta y con
lomo. Luego como sabíamos que era medio exquisito y sabia de música la hicimos
arquitecta y trompetista.
Finalmente, el
perfil estaba completo. Romina y yo nos abrazamos de felicidad y comenzamos a
saltar. Amiga sos una genia, sos mi Caruso Lamberti, me decía Romina, me
salvaste del descenso.
Para empezar,
iniciamos una red contactos con todas las conocidas y no tanto que teníamos
para que le den amistad a nuestro perfil y sea creíble. Un día después de
iniciada la sorora cadena de amistades esa parte ya estaba lista.
Luego, comenzamos a
darle likes a las publicaciones que hacía Jorge en las historias y fotos del
Instagram. Para luego pedirle amistad. Mensaje que lo aceptó después de una
semana.
A partir de ese
momento, comencé a mandarle chats para darle charla. Al principio no
contestaba, y ,luego de unos días, comenzó a responder con monosílabos: si ,
no, ok, etc .
Estuve varios días
enviando mensajes y la conversación no prosperaba mas que esos simples
intercambios. A mi entender sospechaba de algo o no le interesaba. Incluso
llegué a decirle a Romina,-che este no cae.
A lo que Romina, al
parecer no le gusto la respuesta y me dijo.- Ya se hablale de Naruto. De
¿Naruto? dije yo ¿que es eso?- y Romi compenetrada me dijo unas cosas de anime
que le gustan y me mostró unos links de
esos dibujitos y me dijo mañana te traigo unas historietas así tenes data y
comenzas a hablar de eso.
La cuestión es que
continúe con mi estrategia inicial y Jorge no caía. Hasta que finalmente,
cuando comencé a hablar de Naruto, de
Anime y que se yo, las conversaciones cambiaron notablemente. Todo se volvió
fluido y cordial. Al parecer, era un tema crucial para el gordo porque luego de
eso se relajó completamente. Es más, cada dos por tres tenía que estar buscando
en la web de que me estaba hablando.
Curiosamente, luego
de contarle las novedades a Romina, esperando que diga bueno ya está objetivo cumplido. Ella se enojó mas y dijo-
sigamos, profundicemos más hablemos de otra cosa.
Luego del anime,
como sabíamos que a le gustaba la música y que nuestro perfil decía que era
trompetista. Comenzamos a hablar de música. Jorge estaba encantado, pero el
problema era que mis conocimientos en el tema eran nulos y quizás se iba a dar
cuenta.
Fue así que justo
esa tarde me vino a visitar Florencia y cuando vio lo que estaba haciendo,
lejos de molestarse, puso a disposición todos sus conocimientos, sobre todo
musicales porque ella era pianista, en ayudarnos en nuestra misión.
A todo esto, Jorge
ya estaba extasiado y cuando le contamos a Romina , se puso mas enojada que
antes. Y es mas nos pidió seguir.
A lo que nuestra
respuesta del si ya empezaba a preocuparnos por Romina por que no se la veía
bien y porque además estos chats no lo íbamos a poder seguir sosteniendo por
mucho tiempo más.
A lo que Romi nos
dijo prueben con hacer una llamada o algo así. Ya dudosas pero seguras y
ensororizadas continuamos.
Esta vez, agotado
el tema musical, nos pusimos a hablar de arquitectura. Fue allí cuando Julieta,
que es arquitecta, se sumó a nuestro operativo y se puso hablar de
arquitectura.
De esa forma se
iniciaron largas charlas con este tema, donde Jorge no quería dejar de hablar.
A tal punto, que tuvimos que armar una charla telefónica por la cual Sofía que
vino de visita ese día y sabe de compus, para no ser descubiertas, nos hizo de
locutora y evitó que nos copie el teléfono.
A esta altura Jorge
ya estaba totalmente enamorado y la situación ya no daba para mas.
Esa noche vino a
casa Romina con los ojos desorbitados y los dientes apretados y nos dijo:
boludas que le están diciendo a Jorge. El muy turro comenzó a ir al gimnasio,
se peina, se compra perfume y ropa linda. Eso nunca lo hacía, era un croto.
Lo quería matar y
nos pidió que terminemos con todos esto formalizando un encuentro entre Micaela
y Jorge.
Ya con Florencia, Sofia
y Julieta, estábamos con todo el ímpetu de seguir. Aunque por dentro comenzamos
a dudar de todo lo que estábamos haciendo.
Finalmente, armamos
la cita a las 16 horas en el café del reloj de la plaza de Devoto. Ese día, sin
decirle nada a Romina con las chicas nos quedamos enfrente mirando la
situación.
Jorge llegó quince
minutos antes de las 16, estaba empilchado con una camisa y llevaba un ramo de
flores amarillas.
Romina llego 10 minutos después de la hora, totalmente
ida y con un montón de papeles en la mano. Supusimos que eran los chats que
habíamos tenido desde nuestro perfil de Micaela.
A los pocos minutos
de entrar comenzaron a escucharse gritos y volar cosas dentro del café, ante la
mirada asombrada de los comensales. Hasta que terminaron en la puerta del bar
mientras un mozo contenía a Romina para que no mate a Jorge, mediante la
llegada de la policía por el alboroto que se armó. Nosotras desde enfrente
decidimos huir como sino hubiésemos estado observando.
A la noche, vino la
charla con Romi que nos conto la situación que ocurrió dentro.
Ella nos conto que:
¡Entro lo vio a Jorge empilchado, con flores amarillas y le gritó-¡Así, te
quería agarrar!!!! ¡Así que te vas con
otra!!!
A lo que Jorge le
respondió- ¡¡¡¡Sos vos!!!! ¡Ya me parecía que tenías algo que ver con esto!!!!
Después ella le
tiró en la cara un vaso de gaseosa que tenía en la mesa. Jorge, de la impotencia,
la escupió y luego cuando Romina agarró el servilletero para partírselo en la
cabeza, los separaron y los sacaron afuera del bar.
Sin embargo, lo más
curioso es que después de todo ese papelón, Romina no estaba triste ni enojada,
se la veía feliz y relajada.
Con Julieta ya no
sabíamos si es que había enloquecido o quizás fue todo fue una maniobra para
sacarse de encima a Jorge. Porque en realidad lo que le molesto no era que
Jorge la engañara, sino que ella era la única que le daba bola.
Fue así que al ver
esa situación y que Romi se fue a la casa de su mamá, con Julieta nos quedamos
con cierta culpa.
La verdad no
estuvimos bien en hacer todo eso pensando en que, quizás, la venganza no es una
buena consejera.

