Por Angelica Bene
El brujo y el tiempo
Cuentos, historias y coso
sábado, 22 de agosto de 2026
Glorietas
domingo, 26 de julio de 2026
Un ballet de lujo abrazado en las aguas del Río de la Plata
Por JaBond
Una de las historias poco conocidas o que se rumorea en la costanera sur de
Buenos Aires, mas específicamente por la reserva ecológica, es de ciertas luces
de forma semiesférica que aparecen por las noches.
Lo llamativo de estas luces, que podrían ser algún tipo de fenómeno atmosférico,
como el que es producto de los huesos de animales iluminados por la luz de la
luna, es que las características de humedad de la reserva y la vegetación hacen
casi imposible algún tipo de fenómeno de esta naturaleza.
En especial por que alguna vez, muy extraña, estos bólidos luminosos
llegaron a verse desde la rambla de la costanera donde algunos turistas pudieron
observarlas pensando que era algún tipo de espectáculo de luces desarrollado
por la intendencia y que termino en un aluvión de aplausos sin saber bien de
que se trataba.
Sin embargo, los guardaparqes, los cuales trabajan constantemente con la
prefectura naval dicen que lo han visto otras veces, pero cercanos a la
costanera norte. Así también, siendo un fenómeno muy inusual, los mismos suelen
quedarse dentro de sus casillas de guardia o en todo caso regresar en sus
puestos si es que llega a aparecer. Evidentemente creencia o no algo en los
cuidadores no les da buena espina el suceso y es mejor resguardarse hasta que
las luces desaparezcan.
Con los años ellos desarrollaron muchas teorías sobre esta rareza la cual
no la han podido identificar. Sin embargo, hay una leyenda que pasa de generación
en generación de guardaparques donde dicen que en realidad esos bólidos no son
otra cosa que espíritus. ¿Pero de quien?
La respuesta que tiene más fuerza es de un Ballet del teatro Colon, uno de
los mejores de su época, que haya por la década del 70, cuando partían hacia
Chubut a hacer una presentación, al despegar un desperfecto hizo caer su
avioneta hacia las aguas del Rio de la Plata que fatídicamente se convirtió en
el sitio de su descanso eterno.
Desde ese entonces, algunas noches, posiblemente noches especiales por algún
motivo, estas luces danzantes se aparecen para dar un último espectáculo a los transeúntes.
Quizás tal vez aquel espectáculo de lujo que quedo pendiente haya por los años
70.
IA
miércoles, 22 de julio de 2026
El diario de Martina capítulo 9: Goma, pizza y traición
Por Angélica Bene
Querido diario:
Después de Lucas, mi angustia por sentirme vieja y sola desaparecieron y comencé
a activar haciendo cosas para sentirme bien. Así que fui a la peluquería y me
hice uno retoques en el pelo, comencé a caminar mas para disfrutar el sol y
volví a juntarme mas seguido con las chicas para conocer gente.
En ese momento, cada una estaba en la suya así que los encuentros se hacían
difíciles, pero ellas se pusieron en campaña para ayudarme conocer a alguien.
La verdad, estaba tan aburrida en casa, que llegaba del trabajo y me tomaba
un vino blanco yo sola para pasar el rato. Así que con tal de conocer a alguien
para divertirme me bastaba.
Fue ahí que nuevamente apareció Florencia que me dijo que tenía un conocido
un “facherito” de ojos claros que estaba solo con ganas de conocer a alguien.
No alcance a decirle “ni”, que ella le paso mi número y solo quedo claro que
alguien llamado Gustavo se comunicaría conmigo.
Paso una semana y media de eso, ya casi me había olvidado, cuando una noche
de domingo me llego un mensaje que decía:
¡Lanus, Lanus se hizo la luz!
Al mirar el mensaje, lo primero que atine a pensar quien es el goma que
mando esto.
Pero el siguiente que decía que Florencia le había pasado el contacto, me
hizo acordar de lo charlado hace unos días.
Sin muchas expectativas, le envié una contestación, como para tratar de
conversar y no sé por qué me respondió: -me llamo Gustavo pero me podés decir
mi amor- a lo que ignore esas palabras e
intente continuar con la conversación.
Luego, se puso a hablar de política, a discutirme, a llevarme la contra e incluso
quise cambiar de tema y hablar de música. Pero el de todas formas continuaba
con su contraria a lo que yo decía.
Finalmente, cansada de tanta pavada, le mande un bolazo y le corte.
Al día siguiente llame a Florencia y le conté del muchacho este. A lo que
me dijo
-uh perdona, pasa que es un buen pibe pero es medio tímido le cuesta
comunicarse con las redes. Dale otra oportunidad, mira hagamos así yo arreglo
una salida grupal y ahí lo conoces en persona que vas a ver que te va a encantar.
De mala gana dije- bueno esta bien.
El miércoles me llamo Florencia y me dijo: reserva el sábado que salimos.
Sin tener otra cosa que hacer, le dije que estaba bien y ella me contestó -vamos
a ir a una sala de escape.-
-¿Una sala de escape???- dije con vos fuerte- ¿Que era eso? ¿Donde se tiraban
pedos?¿Era un delincuente este pibe?
A lo que Florencia, como diciendo que le pasa a esta boluda, me dijo -pero
no nena, parece que vivís en un taper. Son unos lugares de juegos. ¡Vos vení!
Y así quedamos el sábado en encontrarnos en una sala de escape que estaba
por Villa Urquiza.
Al llegar, estaba Florencia y Romina con sus respectivos novios y Gustavo.
La verdad que a simple vista era un lindo chico. Nos saludamos, todo muy
cordial, y entramos a la sala de escape.
Cuando nos alistamos en el juego, de esas casualidades Romina dijo que se
había olvidado la billetera en el auto y se fue para nunca volver.
Florencia con cero creatividad -dijo que se olvidó el agua de los fideos en
la hornalla y se retiró.
Quedamos Gustavo y yo solamente.
Si bien quedamos solos decidimos entrar al juego. La sala era una especie
de acertijos que teníamos que resolver en un determinado tiempo, terminando
cuando escapábamos del lugar.
Se ve que el juego que elegimos era para varias personas, porque los
acertijos se dificultaban entre dos, pero pudimos ir sobrellevandolo.
Aunque la última parte se puso un poco molesta ya que era un acertijo donde
había un escritorio con muchos cajones que uno los tenía que ir cambiando para finalmente
abrir la puerta de salida.
No se, si le puse poca onda o si Gustavo estaba muy compenetrado, ya que, yo
no podía coordinar la apertura de los cajones.
El me decía: a la una, a las dos y a las tres y abrimos al mismo tiempo
los cajones y la verdad que no me salía. Lo que llevo al punto de que Gustavo me
puteara.
Yo no podía entender: este boludo me insulta, tanto te va a importar este
juego de cuarta. Casi lo mando a la mierda. Pero bueno no di bola.
Al final no pudimos salir, perdimos. Eso llevo a que se enojara conmigo
como un nene chiquito- hasta me dijo que sos: ¡pelotuda!-. Y que cada uno se
fuera a su casa. De terror.
Aun así, se ve que algo me gusto ya que el finde siguiente nos volvimos a
ver. Esta vez, fuimos a tomar algo a un bar donde estuvimos toda la noche. La
pasamos bien conversando y cada uno a su casa.
Continuamos saliendo tres veces, que estaba todo bien, pero no me había
dado ni un beso. Ya estaba pensando en que quizás era gay. Hasta que, como
quien dice quemando las naves, lo invite a mi casa a ver una peli.
Era un viernes a la noche, vino a horario, se trajo un vino, comimos una
pizza que pedimos y nos sentamos en el sillón a ver una peli.
Estábamos los dos sentados uno al lado del otro y el ni una caricia. Estaba
congelado.
Espere un buen rato. Pensé, bueno el cualquier momento me abraza, el hombre
es el que comienza con un beso. Y nada.
Ya, después de como una hora, cansada, dije bueno es tímido o gay- ya esta
le doy un beso yo.
Me senté arriba de él lo abracé, puse mi cara frente a la de él y le di un
beso. Se quedó un rato duro hasta que me confeso, que en realidad su problema
era que no se lo caracterizaba como un ser con experiencias intimas con mujeres
de forma recurrente. Ahí me cerro todo.
Era un nunca la pongo.
Si bien no me convencí de su persona, en ese momento me sentí identificada
con él y, luego de remar un rato largo, logré que el esfuerzo diera sus frutos.
Desde esa noche comenzamos a salir bastante seguido y empezamos a noviar, o
algo por el estilo. Noviamos como tres meses, era todo amoroso me daba regalos
y chocolates. Hasta que un día comencé a notar que se comportaba extraño, me
esquivaba, apagaba el celu y muchas veces no atendía.
Finalmente lo descubrí, el hijo de mil putas ese estaba con otra. Me estaba
metiendo los cuernos. Me dio una bronca
y yo que había sido contemplativa.
Así que lo invite a casa a cenar. Le dije de comer una pizza.
El vino todo preparado como un winner. Cuando nos sentamos en el sillón,
prendo la tele y le mostré una foto en la que estaba con la otra. El se puso
blanco y comenzó a traspirar, casi se ahoga con la porción de pizza. Por un momento, casi le estampo la pizza en la
cara, pero me pareció tan patético ahí todo sentado, no se si hasta se meo
encima, que a los gritos lo raje de mi casa.
Desde ese momento me quede con una bronca, y con ganas saciar mi sed de
venganza. Alguien tendrá que sufrir.
martes, 30 de junio de 2026
El diario de Martina 8va parte: Nostalgia de Ezeiza
Foto:https://galaalmazan.wordpress.com/2017/09/21/nostalgia-y-melancolia/
Por Angelica Bene
Querido diario:
Después del bochorno de “el Maxi”, me deprimí mucho. No pude creer que haya
caído tan bajo con ese nabo. Sin embargo, quizás fue ese bajón o que me estoy
sintiendo vieja, una vieja nostálgica, pero a las pocas semanas del Maxi,
cuando ya estaba empezado la primavera, como el día estaba lindo al mediodía decidí
salir a almorzar a una plaza que estaba cerca para despejarme y contemplar las
flores que revivían con la primavera.
Allí, mientras comía, me había llevado unos sanguchitos, al ratito de que
me senté en un banco estaba mirando unos pajaritos, re distraída, y escuche un
amable –Disculpame-¿ me puedo sentar?
Y casi sin mirar dije- ah si- como no- y me corrí un poco del banco para
que se siente al lado.
El que se sentó era un chico que al rato, no sé cómo hizo, pero me saco
charla. Me dijo que aburrido tu sanguche
de jamón y queso ¿no probaste otro gusto como una brótola? Y bueno, me pareció
tan absurdo su comentario que me sacó una sonrisa y le dije ¿una brótola? ¿que
es eso? Y bueno nos pusimos a charlar.
Se llamaba Lucas, y me llamo la atención que vivía pasando Lomas.
A lo que yo le dije-¿Lomas? ¿Que es eso?¿ el far west? Y con media sonrisa en
la cara me dijo más o menos, sin decir mucho mas. Pero bueno me pareció muy amable
y simpático. Así que intercambiamos celulares y quedamos en hacer algo.
Esa semana nos juntamos por calle Corrientes y fuimos a comer unas pizzas. La pasamos re
bien, nos besamos, pero fue muy atento, se dio cuenta que no estaba en un buen
momento asi que no busco otra cosa. Me sentí re contenida y comprendida.
El miércoles siguiente fuimos al cine, que bueno porque estaba corta de
plata, vimos la peli que yo quería, creo que al le pareció un plomo, pero se la
banco re bien, y bueno paso todo lo que tenía que pasar.
¡Ay! ya me estaba
enamorando, es mas salimos una vez más y ahí fue cuando pensé bueno la cosa va
bien. Es hora de presentarle a mis amigos.
Le dije de comer
algo en casa con unos amigos el sábado y me dijo que si.
Así que arregle
con Paula y su nuevo chongo, novio o lo que fuera, de comer algo en casa. Unas
truchas que las hacia el chongo de mi amiga que decía que era cocinero.
Asi quedamos y bueno, el sábado fue toda una emoción, estaba ahí con Paula,
oliendo el olor exquisito de esas truchas sureñas. Pero, pasaron las horas y
Lucas no venía.
Al rato me empecé a preocupar. ¿le habrá pasado algo? Y le mande un
mensaje, pero no contestaba. Le mandé un
audio, lo llamé y nada.
Me puse re triste. Nos pusimos a comer, es más, el algo de mi amiga con
toda la onda me dijo comete este plato flaquita que arregla el alma. La verdad
que estaba riquísimo, pero no lo pude disfrutar por la amargura del ghosteo que
me hizo Lucas.
Hasta que a las 11, cuando estábamos terminando de cenar, me llego un
mensaje de voz de Lucas. Lo vi enojada o preocupada quizás le había pasado
algo. Bueno, al final fue más o menos me dijo que había ido a pescar a Lobos
con unos amigos, pero el auto se les había roto, no pudieron volver y como no
había señal no me pudo avisar.
Me enoje mucho con lo que dijo, me pareció verso, pero quizás era verdad lo
del auto. No me parecía un mentiroso. Así que al confirmar que no iba a venir terminamos
de comer y con desconsuelo me fui a dormir.
Lo peor, fue que, a partir de ahí, Lucas, se puso de manera esquiva y me
puse re triste y enojada. Me estaba gustando la relación y me puse a pensar quizás
se fue con otrao tal vez quizás le daba vergüenza estar conmigo, quizás se sentía
que era de otro lugar de Lomas o de donde fuese.
Y ahí, no se que me paso, los años, la locura, no se. Pero justo el
chongoman de Paula me había mostrado como ver la localización de un celular y
vi que todas las llamadas de Lucas provenían
de un lugar medio lejos llamado Ezeiza. Así que me propuse de ir por el y en
todo caso encontrarme con lo que sea, pero darle un cierre. Agarré un abrigo,
la sube y me dirigí hasta su casa.
Me fije en el celu y vi que tenía que tomarme el tren Roca desde Constitución
hasta Ezeiza y desde ahí unas cuadras. Al llegar a la estación vi que un tren
estaba por salir así que fui corriendo y me abalancé sobre el furgón, logrando
entrar mientras las puertas del vagón se cerraban a mi espalda.
El vagón me pareció horrible, era toda gente que venía de trabajar, que por
cierto fueron muy amables y entre las bicicletas me fueron haciendo lugar hasta
que llegue la otra punta del vagón y me quede parada en una esquina totalmente
en silencio.
Mientras el tren avanzaba a toda velocidad, mi mente comenzó a fluir más rápido
que el tren pensando: que le voy a decir, con que me voy a encontrar ¿y si esta
con otra?. Lo mato, pero no somos nada, pero me dejo pagando con Paula, pero ¿lo
quiero? Ay no se.
Finalmente, luego de estar viajando casi una hora el tren se detuvo habíamos
llegado a Ezeiza. Salí de la estación y pensé en cómo ir no era tan lejos podía
ir caminando. Hasta que decidí que lo mejor era tomarme un Uber.
El Uber estuvo unos minutos andando, se metió en unas calles de tierra, el
conductor puteaba por los pozos hasta que finalmente nos detuvimos frente a una
casa un poco precaria. Y el chofer me pregunto-¿seguro que es acá? Sin dudarlo,
le dije que sí y me baje del auto. Era lo que indicaba el celular.
Era una casa pintoresca atravesada por el tiempo. Decidida, fui a tocar un
timbre que nunca encontré. Sin saber que hacer estupefacta, no tenía timbre, no
sabía que hacer y me quede quieta. Hasta que al rato salió una señora, que le
faltaban unos dientes y con un tono
agresivo, pensando que quizás yo era una ladrona – acá encima-me dijo hola que
necesita.
Le respondí –
hola esta Lucas.
¿Lucas? - dijo la
señora- sin entender mucho.
Si Lucas le dije,
yo soy la novia.
La señora, aún mas perdida que antes
pero con cierta alegría se le pusieron lagrimosos los ojos. Y dijo- hay Lucas
no me dijo nada que tenía novia- Hay que chica tan linda que sos – mientras cariñosamente
me pellizcaba el cachete. Sos una princesa. - Lucas no está – pero en cualquier
momento viene ¿queres entrar y esperarlo adentro?
A lo que inconscientemente
le dije que si.
Me hizo pasar, muy amablemente me invito un vaso de agua. Al entrar quede
sorprendida al ver todo un conjunto de 7 pibes todos sentados en el sillón juagando
a un videojuego vestidos con ropa deportiva y gorrita que muy amablemente me saludaron.
Parece que eran sus hermanos
Ahí fui cuando me cayo la ficha de que estaba haciendo acá. Mientras la
señora venia con el agua.
Le agradecía la señora por el vaso con agua y me propuse a regresar ya que además
se estaba haciendo de noche. Puse el celular para tomarme un auto y me di
cuenta que no había señal.
La señora, muy amorosa, me dijo no importa deja yo te acompaño al
colectivo. Antes de irnos les indicó a los chicos que se iba a acompañarme y
como no le dieron pelota les pego un grito – ehh – ehhh -voy a acompañar a la
chica me preparan bien la olla para cocinar. Como no le dieron pelota le dio un
cachetazo a uno y les dijo me escucharon si no les tiro ese jueguito a la
mierda.
Luego de la breve trifulca la señora me acompaño hasta la parada de
colectivo y me espero hasta que subí. Recuerdo, que la señora estaba feliz de
que su hijo me conociera, aunque me di cuenta que quizás el problema era que
nuestros mundos: el mío y el de Lucas no eran los indicados.
Hasta podría jurar que mientras subía al colectivo para regresar a la estación,
lo vi a Lucas a lo lejos mirando como despidiéndose. Mientras yo volvía a casa.
domingo, 7 de junio de 2026
Noche de lluvia y podcast del más allá
Por Jabond
Esto le ocurrió a un amigo, una noche de viernes de tormenta donde no había
nada que hacer, más que quedarse en casa.
Después de cenar con su esposa y estar un rato juntos ella se fue a dormir
y él, que no tenía sueño, se quedó tomando unas cervezas, tocando la guitarra y
escuchando un podcast de un fogón donde se contaban historias de terror.
Esa noche, que la tormenta ayudaba al clima de miedo, la temática rondaba
en experiencias con la oiuja, el juego de la copa y de portales con el más allá.
Durante el fogón, se relataron todo tipo de historias, algunas interesantes,
que helaban la sangre, y otros bolazos de gente que no sabía relatar o que
inventaba para figurar.
Al rato de estar escuchando, le vino a la mente el recuerdo de un amigo que
había fallecido hace muchos, muchos años. Se puso a pensar con nostalgia, recordándolo y
la muerte por su enfermedad.
Hasta que en un momento empezó a pensar ¿Por qué había venido ese recuerdo? ¿Qué estaba pasando que se había remontado hacía ya
más de 20 años de su partida? Hasta que un momento, se dio cuenta. ¡La
bicicleta!
Recordó, que hace quince días atrás había llevado a arreglar su bicicleta y
se había olvidado de ir a buscarla a la bicicletería.
Esa bicicleta tenía la particularidad, que se la había regalado su amigo
antes de morir y aún la conservaba.
Cuando me conto esto, viene a mi
memoria que me lo dijo pensando si hubo algo en ese podcast que le hizo traer
ese recuerdo, si fueron las historias, los portales, la ouija, un eco o el
fantasma del amigo diciendo no me olvides. Lo que fuese lo dejo muy pensativo.
Por mi parte, yo no creo en esas cosas para mí solo se trata de trampas que
nos hace nuestra memoria. Aunque, más allá de todo en el fondo guardo un
pedacito de ese saber popular que dice: las brujas no existen pero que las hay,
las hay.
IA
miércoles, 27 de mayo de 2026
La fórmula del amor
Por JaBond
Todavía
recuerdo la historia de San Mauricio y de como se fue convirtiendo en un pueblo
fantasma. Si bien fue hace mucho tiempo me siguen resonando aquellos intentos
fallidos de salvarlo, que quizás lo terminaron sentenciando al vacío.
Por
aquellos años el pueblo atravesaba una crisis de natalidad, las parejas no se encontraban
o no tenían hijos y muchos terminaban migrando porque creían que el pueblo
estaba maldito.
Una mañana
de noviembre la plaza central amaneció repleta de gente. Era un vendedor, que vitoreaba
poseer la poción del amor y que solo con algunos pesos podían encontrar pareja
muy fácilmente.
La gente se
abarrotaba para obtener aquel brebaje que pondría fin a tanta malaria amorosa. Lo
curioso, fue que en un principio funciono, al poco tiempo todos los rincones en
San Mauricio estaban llenos de parejas e incluso algunos embarazos.
Hasta, que,
al poco tiempo, vaya a saber que espina cayo a la gente que si bien le gustaba
la poción quería ver si había alguna posibilidad de que haya alguna mejora que
pudiera refinar el gusto. Algunos hombres decían, no habrá una fórmula para una
mujer de enormes pechos, otras mujeres decían no habrá otra para poder casarme
con un hombre adinerado. Y le hicieron saber de ello al vendedor el cual prometió
volver con esa nueva pócima.
Al mes
siguiente, allí estaba otra vez ofreciéndoles las pociones con el gusto que
querían y la felicidad que se haría realidad, solo que esta vez les indicaba
que la pócima debía tomarse cerca de las personas que se deseaba. Así que los
clubes de polo, bailes, y salones de belleza se llenaron de personas buscando
pareja. Lo cual nuevamente en un principio funciono.
Hasta, que paso unas semanas y la poción cada
vez se fue haciendo menos efectiva y esta vez el vendedor ya no volvió a pasar así
que todo volvió como era antes o peor ya que estaban todos enojados por la
frustración de no haber encontrado lo que ellos querían. Así fue que de aquella
poción y el vendedor se volvió una mala palabra y no se mencionó más.
Sin embargo, un muchacho que trabajaba
en la botica, y se había guardado unas cuantas de esas pociones, lejos de
enojarse con el vendedor pensó que quizás el problema era que tal vez la poción
al tomarla o cruzarse con otras personas perdía su efecto, era cuestión de
mejorarla. Entonces a partir de ese momento se armó un laboratorio en su
casa y comenzó a experimentar con la poción para replicarla y mejorarla.
Fue así que pasaron unos años, en los cuales siempre pensó en encontrarse con
aquel vendedor para preguntarle sobre aquella poción. Un día en los viajes que hacía
en busca de los insumos para la botica, se encontró con el vendedor.
Al verlo
fue corriendo, el entusiasmo fue tal que el vendedor se asustó y por un momento
pensó que lo iban a robar o golpear. Pero, afortunadamente pudo distinguir de
que no era un ataque.
Al acercarse
entablaron una charla, donde el muchacho le conto todo sobre la poción y sus experimentos
en torno a su composición. Hasta que el vendedor, viendo que el muchacho tenia
buen corazón le dijo , basta te voy a decir que era esa poción y cuál era su
fórmula.
La fórmula de la poción es un jugo dulce con un viejo tónico afrodisiaco que se
consigue en todos los pueblos.
El muchacho, quedo atónico, como que era eso. Pero ¿y el efecto? ¿y las parejas
que se habían formado al principio?… ¿cómo sucedió? ¿no fue la poción?
El vendedor le dijo, mira desde tiempos inmemorables el humano ha buscado
determinadas cosas: la fuente de la juventud, volver de la muerte, la vida
eterna y la fórmula del amor.
Vos crees
que este tónico es el único de su tipo, ha habido cientos o miles, lo que pasa
es que muchas veces se confunden porque son parte del amor.
A veces
tener sexo es creer que hay amor, pero no siempre lo hay, por eso existen los
burdeles, después están las formas del amor como si hubiera una formula, desde
aquellos que viven todo juntos hasta la pobre Penélope esperando a Homero. Las más
diversas formas, una nunca se sabe en qué momento se encontrará, ni cuando, ni
como, ni cuánto tiempo durará y si alguna vez se encontrará.
Ahora y eso
si es verdad, la pócima sirve como un motivo una excusa para ir a hablar con
aquella persona que te gusta o al menos iniciar una búsqueda. El problema es
cuando las personas se obsesionan con la poción.
Finalmente, las ultimas palabras de aquel vendedor fue un pedido encarecido luego
de debelarle el secreto y es de ponerse de acuerdo sobre qué zonas y pueblos iría
cada uno sobre todo para no cruzarse y tener desencuentros indeseables con los
pobladores, todo sea por el negocio.
viernes, 8 de mayo de 2026
El diario de Martina 7ta parte: Vegetales y algo mas
Por Angelica
Bene
Querido diario:
Agosto comenzó a mil quienientos
en el laburo ya que se hacían unos cursos para ingenieros donde otra vez una
fauna de personajes se hacia presente. Aunque esto ya me lo esperaba porque el
mes anterior, cuando comenzaban las inscripciones, me toco anotar a varios sujetos
que fueron un aviso de los dolores de cabeza que se venían.
Uno de esos casos, que lo recuerdo con ternura, fue un pibito de 18
años. Ya que para inscribirlos les hacíamos un breve cuestionario. Este
chiquito, era un aparato, respondía todo con un tono monocorde explicando con
detalle cada cosa y que generalmente terminaba en un –“porque fui a un colegio
técnico”-. La vida estaba destinada por que había ido al colegio técnico.
Lo recuerdo preguntándole -¿estas estudiando ingeniería? y me respondía
–si- y le preguntaba -¿y por qué estudias ingeniería? a lo que me decía porque
fui a un colegio técnico y luego le preguntaba -¿Por qué viniste a hacer el
curso? Y me decía porque estoy estudiando ingeniería porque fui a un colegio técnico
y así sucesivamente con prácticamente todo.
Pero el plato fuerte vino por otro lado, vino por el lado de un tal
Maxi o Masi como el se hacía llamar. Un gordo grandote, ingeniero o algo así
que estaba con la organización de los cursos y que desde el día cero se propuso
tomar de punto a mi nueva compañera Janet.
Cada mañana, ya se lo veía venir al asqueroso cuando se escuchaba
que tiraban abajo la puerta de entrada y luego el irritante grito de ¡Aloooja!
Mi compañera lo odiaba y yo
también. Aunque conmigo no se metía porque lo miraba de reojo y con desprecio,
entonces se alejaba. Pero siempre buscaba kilombo.
El Masi siempre venia y de prepotente se llevaba las cosas de la
oficina. Se llevaba biromes, lápices, las resmas, abrochadoras y en especial
las bandejas de medialunas para los cursos. A lo que Janet, que se encargaba de
ese itinerario, no sabia como ponerle freno ya que se terminaba llevando casi
todo y por ende la retaban.
Es mas, un día vino con un cachorro de Pitbull hermoso y luego,
espontáneamente, le dijo a Janet -este perro es una joya y por mas que tengas
el mejor culo, las tetas o bailes enel caño de cocodrilo yo por menos de 1 millón
de pesos no lo vendo.
Con Janet nos mirábamos y no entendíamos nada. Le gustaba molestar.
Hasta que un día, coincidió que Janet se había ido a hacer un
trámite y al entrar el Maxi se encontró con las medialunas y conmigo. Como era
de costumbre inmediatamente se abalanzo hacia las bandejas de medialunas pero
esta vez se tropezó con lo imprevisto. ¡Le pegue un grito al Maxi diciéndole: ¡¡deja
esas medialunas ahí que son para los cursos!!!
No se cómo habrá sido mi cara o mi grito, pero el Maxi quedo
tambaleando por unos segundos y atino a decirme algo cuando nuevamente le dije-
¡¡deja ahí las medialunas!!!- y esta vez se fue re enojado. Las medialunas no
se manchan me dije para adentro.
Tal fue su calentura que como un nene chiquito llamo a mi jefe, el
viejo obviamente no entendía un carajo lo que pasaba, de repente atendió y le
hablaban de las medialunas, solo con escuchar eso lo mando a la mierda y corto.
Pero vaya a saber que fibra abre tocado, que al gordo le gusto mi
reacción y a los dos días estoy escribiendo en la computadora y frente a mi
escritorio, que hay un a puerta con un vidrio, levanto la mirada y veo a Maxi
con la cara apoyada al vidrio haciendo sopapa con la boca inflando los cachetes
con el aire. Un asqueroso, que estará haciendo pensé, hasta que me di cuenta
que era su rito de cortejo o algo así.
Luego de eso, vino finalmente la declaración, ya que paso y me dijo
toma reina para vos dejándome unos chocolates. Ay no!!! Le guste al aparato
este.
Pero lo peor de todo, se ve que había entrado en algún pozo de baja
autoestima, que a los dos días lo empecé a mirar con cariño y terminé yendo a
comer con el Maxi a un lugar que yo elegí. Mis defensas por el piso.
Que habrá pasado por mi cabeza, no lo sé , solo recuerdo decirme a mí
misma bueno estoy alrededor de los 30, laburo tiene, obra social también, quizás
si baja un poco la panza y se comporta puede funcionar. ¡Ay Dios una boluda
total!
Ese sábado quedamos en vernos y yo elegí, sin decirle obviamente, un
lugar de comida vegana. Todavía recuerdo lo bizarro de la situación.
Llegamos al restaurant, nos sentamos y yo pedí una tabla veggie para
picar. Cuando llego la comida y el mozo apoyo la tabla en la mesa. La cara del
Maxi se desfiguro mientras se le desorbitaban los ojos. Y luego, vino lo mejor
se paró, casi tirando todo de la mesa, y se puso a gritar:
¿¡Que es esta mierda de pajarito!!?!¡¿Sabes porque yo tengo esta
panza?!!!- mientras se levantaba la remera, se daba palmadas en la panza y se
agarraba con fuerza los rollos.
¡¡¡Porque yo
como lo que quiero, lo que me gusta, lo que me hace feliz!!!! No como vos, que
comes esta bosta de pajarito.
Lo que me dejo
estupefacta y le dije- para baja un poco la voz que nos están mirando todos-
Y el Maxi se
puso peor - dándose palmadas mas fuertes
en la panza y gritando con mas entonación dijo- ¡¡¡No paro nada, esto es una mieeerda
,chau!!!! y se fue.
Lo mas curioso
es que al irse la gente del bar se puso a aplaudir.
Luego de esa
situación estuve un rato muda hasta que entre en razón y agradecí que se fuera
y que esa cena tan patética haya terminado. ¿En que estuve pensando para venir
acá con este aparato me dije a mi misma?
Pero en fin, por
suerte había durado poco así qué pagué, caminé unas cuadras y me fui a tomarme
un café con un alfajor para terminar con algo de dulzura esa noche amarga pero
quizás también de fortuna.
miércoles, 1 de abril de 2026
El Diario de Martina 6ta parte: No mezclar panchos y terapia en un mismo día
Por Angelica Bene
Hasta que me dormí.
Próximo capítulo 7:Vegetales y algo mas
viernes, 20 de marzo de 2026
La oficina fantasma del Barolo
Por JaBond
En Buenos Aires sobre la Av. de Mayo, casi llegando al Congreso de la Nación, se encuentra el Palacio Barolo, un edificio bañado en los aires del iluminismo diseñado por el arquitecto Mario Palanti quien se inspiró para su construcción en la obra maestra del Dante, “La divina comedia”.
El edificio está construido de manera tal que posee 22 pisos, como los versos del escrito, donde están representados el “infierno, el purgatorio y el cielo, para ser coronada la terraza por un faro de luz, a modo de intersección entre el cielo y la tierra.
Hay una leyenda, que los serenos se trasmiten de trabajador en trabajador de una oficina fantasma que suele aparecer en momentos de horarios que son múltiplos de 3 como: las 3, 6 o las 9 de la madrugada o de la tarde. Sobre todo, cuando hay poca gente en los pasillos y se la identifica, con algo muy particular, un teléfono que suena constantemente trrr….trrr...trrr…
Se trata de la oficina XXXIV.
En primer lugar, la estructura del edificio, que se le atribuía poderes mágicos, en segundo lugar porque era uno de los pocos sitios de Buenos Aires que contaban con teléfono y ellos entendía que podían utilizar este medio para comunicarse con el mas allá y en tercer lugar porque el número coincidía con el ritual que la numerología exigía.
Así fue que una tarde de julio entraron al edificio un grupo de 5 personas: una pareja que era un hombre y una joven mujer y 3 acompañantes: 2 hombres y una mujer mayor.
El viernes habían ingresado y el sábado debían salir, pero eso nunca ocurrió.
Al principio, desde la administración, pensaron que se habían demorado, pero era extraño, tantas personas en esa oficina durante tanto tiempo, así que comenzaron a llamar a la oficina y siempre daba ocupado. Ya era sábado a la tarde y estaban a punto de llamar a la policía cuando el horror impregno el edificio.
Una mujer se había arrojado de la torre. Era la joven que había ingresado a la oficina XXXIV, el día anterior.
Inmediatamente llamaron a la policía, y fueron con las llaves a abrir el despacho, pero la oficina no estaba. Nadie entendía nada.
El conserje del edificio, estupefacto, corrió a la administración y llamo a la oficina, otra vez le daba ocupado. Como si alguien estuviera hablando. Sin embargo, la oficina no estaba.
A partir de ese momento comenzó la leyenda, ya que a los pocos meses un sereno que recorría los pisos escuchó un ruido muy molesto de un teléfono que sonaba constantemente trrr…trrrr…trrr…. y se dirigió hacia él. Al acercarse se encontró con que ahí estaba, la oficina XXXIV, la oficina faltante, con la puerta entre abierta. Temeroso de lo que estaba viendo decidió acercarse a la escalera y le aviso a su compañero, quien subió a acompañarlo y, desde el pasillo, lo vio entrar.
Desde ese momento solo recuerda, que observo a su compañero abrir despacio la puerta, encontrarse con la oficina a media luz y el teléfono que sonaba contantemente, trr.trr.trr.. Hasta que lo levanto y escucho una voz rasposa que lo dejó pálido para después ver sombras, gritos y la habitación que se cerraba con él dentro.
Inmediatamente, intento tirar abajo la puerta y al no poder bajo a buscar una barra y llamo a la policía. Al subir, la oficina ya no estaba y su compañero no volvió a aparecer.
Desde ese entonces, esa historia circula en el Barolo la historia de la oficina XXXIV. La oficina fantasma, de la cual varios dicen de haberla visto y la han identificado en especial por ese ruido insoportable del teléfono sonando trr.trrr.trrr, como llamando a quien esté cerca para ir vaya a saber dónde, pero de algo es seguro no es un buen lugar.
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