Por Angelica Bene
Querido diario:
Si
bien las vacaciones con Alejandra no fueron como esperaba, debo reconocer que
me ayudaron a olvidarme de Ignacio y volver a pensar en mí. En especial, en la
facultad que entre tanto tortolito no estuve leyendo nada y se venían los
exámenes.
Aunque
debo agradecer, nuevamente, a mi gran amigo Jorge quién me prestó los
apuntes para el parcial, que también a veces cuando lo veo me doy cuenta de que
es un lindo chico, pero es tan croto, tan croto que supera mi imaginación. Como
el otro día, en la facu, cuando entré al aula y me senté en el fondo con
él por qué había llegado tarde.
Al llegar,
fue un amor, me hizo un lugar en los asientos, me convido bizcochitos con
un mate y me contó lo que estaban explicando. Un divino, hasta que mire el piso
y note que se había sacado las zapatillas y estaba: ¡en patas! ¡Con una mugre
en los pies!¡una tierra! que tranquilamente podía vivir una albahaca, lo que me
generó mucha indignación, mientras el desubicado se mataba de risa.
Pero, más allá
de ese desencuentro, le agradecí por los apuntes ya que me permitió ponerme al
día y, aun con mucho miedo, presentarme a rendir aprobando con 4 el parcial. Lo
justo, no era lo que hubiese deseado, pero no importa, son los últimos pasos.
Después
de rendir, nos fuimos al barcito de enfrente una pancheria gourmet con la re
onda, unas barras de costado con un mostrador, buena música y sobre todo económico.
Al rato, cayo Romina,
con unos compañeros de económicas que se habían graduado hace poco. Éramos una
multitud re linda y festiva.
Entre cerveza y
cerveza, pancho y pancho me puse a hablar con Nahuel, un amigo de Romina, que
se vestía con un estilo muy elegante que nos invito unos panchos y cervezas.
Digamos que pegamos onda así que intercambiamos teléfonos. Me agradó que en
nuestra charla tenía mucho interés por la psicología.
El
sábado a la tarde, que estaba al pedo en casa, me mandó un mensaje y nos
pusimos a chatear. Primero me hablo de que estuvo en Grecia y en Francia y, no
se por qué pero se me puso hablar de Jung, Freud y Lacan. Me causo mucha gracia,
me mataba de risa, que le pinto a este loco hablar de eso, hasta que a lo último
me invito a salir.
Y le dije que
si, a lo cual el después de hacer una payasada con algunos memes me dijo que me
pasaba a buscar con el auto las 7:30. Era toda una emoción, a donde me
llevaría, seguro a comer a un lugar muy elegante, era lo que pensaba.
Ansiosa, lo
espere vestida re diosa hasta que puntualmente a la hora indicada me paso a
buscar, y me subí a su auto, un autazo, que me hacía sentir toda una vedette,
no una vedetonga.
A lo que me dijo
vamos a ir un lugar sorpresa. Te va a encantar, a mí también me gusta toda esa
onda de las mentes como a vos.
Estuvimos
viajando un rato hasta que llegamos a una casa donde estaciono el auto en la
puerta, que raro pensé me trajo a su casa, me parece que ya se está
desubicando.
A lo que me dijo
vamos vas a ver que te va a encantar, dijo otra vez. Demasiado encanto me
empezaba a desencantar.
Fuimos hasta la puerta y toco timbre
en la casa, a lo que nos atendió una mina que tenía pegada una lentejuela en el
medio de la frente a modo de tercer ojo y nos dijo vengan pasen los estábamos
esperando.
Al entrar,
pasamos por un pasillo y llegamos a un living-comedor donde había una gran mesa
rectangular, varias personas alrededor y un pizarrón. WTF(pensaba por dentro)
La mujer, se
puso al borde de la mesa y dijo bueno ahora que estamos todos: comenzamos con esta
sesión de psicolands y empezó con bueno ahora nos presentamos: cada uno
dice el nombre y por qué esta aquí.
Comenzó la
ronda, el primero fue un flaco que dijo: Hola yo soy Ramiro, y estoy acá porque
estoy cansado de esas terapias que se centran en el individuo solamente,
entonces esta terapia grupal me parece que es la que me puede acercar a mis
problemas.
Luego continuo
con Jorgelina que dijo yo vengo acá porque siento que nadie me escucha…
A lo que salto
una chica, y efusivamente dijo yo te escucho…, porque yo se escuchar a la gente
y que no te escuchen y te sobrestimen y que no te comprendan por que no tenes
un cuerpo hegemónico
Mientras
Jorgelina, decía ves que no me escuchan y se ponía llorar.
Cuando se puso a
llorar, con una voz ronca, se puso a hablar un hombre que dijo yo soy Osvaldo y
estoy acá porque no me puedo olvidar de mi pareja, él amaba mis poemas y se
puso a recitar a toda vos: cuando el amor entra por la ventana... , mientras
Jorgelina seguía llorando.
Hasta que la
mujer de la lentejuela dijo: bueno, bueno vayamos de uno, asi nos escuchamos
todos, sigamos con los que no hablaron.
Se presentaron dos personas más y casi a lo último,
me tocó a mí y dije, con una risa nerviosa: Bueno, yo soy Martina, estudio
psicología y me trajo Nahuel esteee…, porque también me interesa esto de lo
grupal, mientras pensaba: Donde me meti.
Después de que
nos presentamos, la mujer nos hizo hacer unos juegos donde formamos palabras y
al final las anotaba en el pizarrón para luego hacer una reflexión y
finalmente, eso ya fue muy too much, paso un gorro donde cada uno dejaba
plata-Psicologia a la gorra, pensé.
La reunión pareció
eterna, pero todo ocurrió en una hora y un poquito mas.
Finalmente, nos
fuimos, yo estaba del orto y Nahuel me dijo vamos a tomar algo. ¿Tomar algo? yo pensé, más
que tomar tengo ganas de comer, estoy cagada de hambre.
Entramos a un bar
que estaba cerca, nos sentamos y con el hambre que tenia y las ganas de sacarme
la bronca, me apuré y me pedí una cerveza con unas papitas para
comer.
A lo que veo que
Nahuel, se pidió un agua. ¡¡Un agua!!!- grité hacia adentro, pero que miserable
¿¿a que me ibas a invitar ??. Aunque, lo peor fue después cuando nos trajeron
las cosas.
Nahuel se la
pasaba viendo el agua y las cositas que yo comía, mientras le caía una gota
gorda por el costado de la frente, como pensando cuanto me va a costar todo
esto. No podía ser, el rey de las ratas termino siendo.
Pasados 15
minutos interminables, harta de toda esta situación le dije: mira que esto me
lo pago yo. Lo que inmediatamente género que la cara de Nahuel se relajara con
un gran suspiro.
Acto seguido le
dije: pido la cuenta y vamos. Ya me quería ir.
Y Nahuel, dijo
con un tono de sufrimiento desgarrador, bueno, pero espera que me termine el
agua. AHHHHHHHH! !!!. Que cita tan espantosa.
Obviamente,
espere a que se terminara el agua y deje que me llevara a casa. Cuando llegamos
a la puerta de mi casa baje del auto, más bien me tire del auto cual película
de acción, para luego entrar a mi casa dejando un portazo de saludo.
Finalmente, en
casa me hice unos panchos que tenía por ahí, mientras me ahogaba en mi veneno,
masticando el enojo y los panchos, sin condimento porque me olvidé de comprar,
mirando un programa de cocina, diciéndome a mí misma…
….Las
apariencias Martina, guarda con las apariencias...además con esta plata me hubiera
comprado una remera…
Hasta que me dormí.
