miércoles, 1 de abril de 2026

El Diario de Martina 6ta parte: No mezclar panchos y terapia en un mismo día

 




Por Angelica Bene

Querido diario:
            
         Si bien las vacaciones con Alejandra no fueron como esperaba, debo reconocer que me ayudaron a olvidarme de Ignacio y volver a pensar en mí. En especial, en la facultad que entre tanto tortolito no estuve leyendo nada y se venían los exámenes.
            
        Aunque debo agradecer, nuevamente, a mi gran amigo Jorge quién me prestó los apuntes para el parcial, que también a veces cuando lo veo me doy cuenta de que es un lindo chico, pero es tan croto, tan croto que supera mi imaginación. Como el otro día, en la facu, cuando entré al aula y me senté en el fondo con él por qué había llegado tarde.

Al llegar, fue un amor, me hizo un lugar en los asientos, me convido bizcochitos con un mate y me contó lo que estaban explicando. Un divino, hasta que mire el piso y note que se había sacado las zapatillas y estaba: ¡en patas! ¡Con una mugre en los pies!¡una tierra! que tranquilamente podía vivir una albahaca, lo que me generó mucha indignación, mientras el desubicado se mataba de risa.

Pero, más allá de ese desencuentro, le agradecí por los apuntes ya que me permitió ponerme al día y, aun con mucho miedo, presentarme a rendir aprobando con 4 el parcial. Lo justo, no era lo que hubiese deseado, pero no importa, son los últimos pasos.
            
        Después de rendir, nos fuimos al barcito de enfrente una pancheria gourmet con la re onda, unas barras de costado con un mostrador, buena música y sobre todo económico. 

Al rato, cayo Romina, con unos compañeros de económicas que se habían graduado hace poco. Éramos una multitud re linda y festiva.

Entre cerveza y cerveza, pancho y pancho me puse a hablar con Nahuel, un amigo de Romina, que se vestía con un estilo muy elegante que nos invito unos panchos y cervezas. Digamos que pegamos onda así que intercambiamos teléfonos. Me agradó que en nuestra charla tenía mucho interés por la psicología.
            
        El sábado a la tarde, que estaba al pedo en casa, me mandó un mensaje y nos pusimos a chatear. Primero me hablo de que estuvo en Grecia y en Francia y, no se por qué pero se me puso hablar de Jung, Freud y Lacan. Me causo mucha gracia, me mataba de risa, que le pinto a este loco hablar de eso, hasta que a lo último me invito a salir.

Y le dije que si, a lo cual el después de hacer una payasada con algunos memes me dijo que me pasaba a buscar con el auto las 7:30. Era toda una emoción, a donde me llevaría, seguro a comer a un lugar muy elegante, era lo que pensaba.

Ansiosa, lo espere vestida re diosa hasta que puntualmente a la hora indicada me paso a buscar, y me subí a su auto, un autazo, que me hacía sentir toda una vedette, no una vedetonga.

A lo que me dijo vamos a ir un lugar sorpresa. Te va a encantar, a mí también me gusta toda esa onda de las mentes como a vos.

Estuvimos viajando un rato hasta que llegamos a una casa donde estaciono el auto en la puerta, que raro pensé me trajo a su casa, me parece que ya se está desubicando.

A lo que me dijo vamos vas a ver que te va a encantar, dijo otra vez. Demasiado encanto me empezaba a desencantar.
            
    Fuimos hasta la puerta y toco timbre en la casa, a lo que nos atendió una mina que tenía pegada una lentejuela en el medio de la frente a modo de tercer ojo y nos dijo vengan pasen los estábamos esperando.

Al entrar, pasamos por un pasillo y llegamos a un living-comedor donde había una gran mesa rectangular, varias personas alrededor y un pizarrón. WTF(pensaba por dentro)

La mujer, se puso al borde de la mesa y dijo bueno ahora que estamos todos: comenzamos con esta sesión de psicolands y empezó con bueno ahora nos presentamos: cada uno dice el nombre y por qué esta aquí. 

Comenzó la ronda, el primero fue un flaco que dijo: Hola yo soy Ramiro, y estoy acá porque estoy cansado de esas terapias que se centran en el individuo solamente, entonces esta terapia grupal me parece que es la que me puede acercar a mis problemas.

Luego continuo con Jorgelina que dijo yo vengo acá porque siento que nadie me escucha…

A lo que salto una chica, y efusivamente dijo yo te escucho…, porque yo se escuchar a la gente y que no te escuchen y te sobrestimen y que no te comprendan por que no tenes un cuerpo hegemónico

Mientras Jorgelina, decía ves que no me escuchan y se ponía llorar.

Cuando se puso a llorar, con una voz ronca, se puso a hablar un hombre que dijo yo soy Osvaldo y estoy acá porque no me puedo olvidar de mi pareja, él amaba mis poemas y se puso a recitar a toda vos: cuando el amor entra por la ventana... , mientras Jorgelina seguía llorando.

Hasta que la mujer de la lentejuela dijo: bueno, bueno vayamos de uno, asi nos escuchamos todos, sigamos con los que no hablaron.
 
Se presentaron dos personas más y casi a lo último, me tocó a mí y dije, con una risa nerviosa: Bueno, yo soy Martina, estudio psicología y me trajo Nahuel esteee…, porque también me interesa esto de lo grupal, mientras pensaba: Donde me  meti.

Después de que nos presentamos, la mujer nos hizo hacer unos juegos donde formamos palabras y al final las anotaba en el pizarrón para luego hacer una reflexión y finalmente, eso ya fue muy too much, paso un gorro donde cada uno dejaba plata-Psicologia a la gorra, pensé.

La reunión pareció eterna, pero todo ocurrió en una hora y un poquito mas.
Finalmente, nos fuimos, yo estaba del orto y Nahuel me dijo  vamos a tomar algo. ¿Tomar algo? yo pensé, más que tomar tengo ganas de comer, estoy cagada de hambre.

Entramos a un bar que estaba cerca, nos sentamos y con el hambre que tenia y las ganas de sacarme la bronca, me apuré y me pedí una cerveza con unas papitas para comer. 

A lo que veo que Nahuel, se pidió un agua. ¡¡Un agua!!!- grité hacia adentro, pero que miserable ¿¿a que me ibas a invitar ??. Aunque, lo peor fue después cuando nos trajeron las cosas.

Nahuel se la pasaba viendo el agua y las cositas que yo comía, mientras le caía una gota gorda por el costado de la frente, como pensando cuanto me va a costar todo esto. No podía ser, el rey de las ratas termino siendo.

Pasados 15 minutos interminables, harta de toda esta situación le dije: mira que esto me lo pago yo. Lo que inmediatamente género que la cara de Nahuel se relajara con un gran suspiro.

Acto seguido le dije: pido la cuenta y vamos. Ya me quería ir.

Y Nahuel, dijo con un tono de sufrimiento desgarrador, bueno, pero espera que me termine el agua. AHHHHHHHH! !!!. Que cita tan espantosa.

Obviamente, espere a que se terminara el agua y deje que me llevara a casa. Cuando llegamos a la puerta de mi casa baje del auto, más bien me tire del auto cual película de acción, para luego entrar a mi casa dejando un portazo de saludo.

Finalmente, en casa me hice unos panchos que tenía por ahí, mientras me ahogaba en mi veneno, masticando el enojo y los panchos, sin condimento porque me olvidé de comprar, mirando un programa de cocina, diciéndome a mí misma…
            ….Las apariencias Martina, guarda con las apariencias...además con esta plata me hubiera comprado una remera…

Hasta que me dormí.

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