viernes, 20 de marzo de 2026

La oficina fantasma del Barolo

 







Por JaBond
 
En Buenos Aires sobre la Av. de Mayo, casi llegando al Congreso de la Nación, se encuentra el Palacio Barolo, un edificio bañado en los aires del iluminismo diseñado por el arquitecto Mario Palanti quien se inspiró para su construcción en la obra maestra del Dante, “La divina comedia”.

El edificio está construido de manera tal que posee 22 pisos, como los versos del escrito, donde están representados el “infierno, el purgatorio y el cielo, para ser coronada la terraza por un faro de luz, a modo de intersección entre el cielo y la tierra.
 
Hay una leyenda, que los serenos se trasmiten de trabajador en trabajador de una oficina fantasma que suele aparecer en momentos de horarios que son múltiplos de 3 como: las 3, 6 o las 9 de la madrugada o de la tarde. Sobre todo, cuando hay poca gente en los pasillos y se la identifica, con algo muy particular, un teléfono que suena constantemente trrr….trrr...trrr…

Se trata de la oficina XXXIV.

La historia de la oficina radica en los años 40, cuando un grupo de esoterismo alquilo esta oficina porque coincidía con los elementos necesarios para su rito.  
En primer lugar, la estructura del edificio, que se le atribuía poderes mágicos, en segundo lugar porque era uno de los pocos sitios de Buenos Aires que contaban con teléfono y ellos entendía que podían utilizar este medio para comunicarse con el mas allá y en tercer lugar porque el número coincidía con el ritual que la numerología exigía.

Así fue que una tarde de julio entraron al edificio un grupo de 5 personas: una pareja que era un hombre y una joven mujer y 3 acompañantes: 2 hombres y una mujer mayor.
El viernes habían ingresado y el sábado debían salir, pero eso nunca ocurrió.

Al principio, desde la administración, pensaron que se habían demorado, pero era extraño, tantas personas en esa oficina durante tanto tiempo, así que comenzaron a llamar a la oficina y siempre daba ocupado. Ya era sábado a la tarde y estaban a punto de llamar a la policía cuando el horror impregno el edificio.

Una mujer se había arrojado de la torre. Era la joven que había ingresado a la oficina XXXIV, el día anterior.

Inmediatamente llamaron a la policía, y fueron con las llaves a abrir el despacho, pero la oficina no estaba. Nadie entendía nada.

El conserje del edificio, estupefacto, corrió a la administración y llamo a la oficina, otra vez le daba ocupado. Como si alguien estuviera hablando. Sin embargo, la oficina no estaba.
Finalmente, la policía luego de hacer las pericias alrededor del cuerpo de la joven y sin encontrar el despacho se retiró. Sin embargo, la duda quedo sobre que había pasado con la oficina y con las personas que ingresaron, ya que nunca las vieron salir.   
  
A partir de ese momento comenzó la leyenda, ya que a los pocos meses un sereno que recorría los pisos escuchó un ruido muy molesto de un teléfono que sonaba constantemente trrr…trrrr…trrr…. y se dirigió hacia él. Al acercarse se encontró con que ahí estaba, la oficina XXXIV, la oficina faltante, con la puerta entre abierta. Temeroso de lo que estaba viendo decidió acercarse a la escalera y le aviso a su compañero, quien subió a acompañarlo y, desde el pasillo, lo vio entrar.

Desde ese momento solo recuerda, que observo a su compañero abrir despacio la puerta, encontrarse con la oficina a media luz y el teléfono que sonaba contantemente, trr.trr.trr.. Hasta que lo levanto y escucho una voz rasposa que lo dejó pálido para después ver sombras, gritos y la habitación que se cerraba con él dentro.

Inmediatamente, intento tirar abajo la puerta y al no poder bajo a buscar una barra y llamo a la policía. Al subir, la oficina ya no estaba y su compañero no volvió a aparecer.

Desde ese entonces, esa historia circula en el Barolo la historia de la oficina XXXIV. La oficina fantasma, de la cual varios dicen de haberla visto y la han identificado en especial por ese ruido insoportable del teléfono sonando trr.trrr.trrr, como llamando a quien esté cerca para ir vaya a saber dónde, pero de algo es seguro no es un buen lugar.
 

 IA




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