miércoles, 27 de mayo de 2026

La fórmula del amor

 


Foto:BBC

Por JaBond


Todavía recuerdo la historia de San Mauricio y de como se fue convirtiendo en un pueblo fantasma. Si bien fue hace mucho tiempo me siguen resonando aquellos intentos fallidos de salvarlo, que quizás lo terminaron sentenciando al vacío.

Por aquellos años el pueblo atravesaba una crisis de natalidad, las parejas no se encontraban o no tenían hijos y muchos terminaban migrando porque creían que el pueblo estaba maldito.

Una mañana de noviembre la plaza central amaneció repleta de gente. Era un vendedor, que vitoreaba poseer la poción del amor y que solo con algunos pesos podían encontrar pareja muy fácilmente.  

La gente se abarrotaba para obtener aquel brebaje que pondría fin a tanta malaria amorosa. Lo curioso, fue que en un principio funciono, al poco tiempo todos los rincones en San Mauricio estaban llenos de parejas e incluso algunos embarazos.

Hasta, que, al poco tiempo, vaya a saber que espina cayo a la gente que si bien le gustaba la poción quería ver si había alguna posibilidad de que haya alguna mejora que pudiera refinar el gusto. Algunos hombres decían, no habrá una fórmula para una mujer de enormes pechos, otras mujeres decían no habrá otra para poder casarme con un hombre adinerado. Y le hicieron saber de ello al vendedor el cual prometió volver con esa nueva pócima.

Al mes siguiente, allí estaba otra vez ofreciéndoles las pociones con el gusto que querían y la felicidad que se haría realidad, solo que esta vez les indicaba que la pócima debía tomarse cerca de las personas que se deseaba. Así que los clubes de polo, bailes, y salones de belleza se llenaron de personas buscando pareja. Lo cual nuevamente en un principio funciono.

 Hasta, que paso unas semanas y la poción cada vez se fue haciendo menos efectiva y esta vez el vendedor ya no volvió a pasar así que todo volvió como era antes o peor ya que estaban todos enojados por la frustración de no haber encontrado lo que ellos querían. Así fue que de aquella poción y el vendedor se volvió una mala palabra y no se mencionó más.

 Sin embargo, un muchacho que trabajaba en la botica, y se había guardado unas cuantas de esas pociones, lejos de enojarse con el vendedor pensó que quizás el problema era que tal vez la poción al tomarla o cruzarse con otras personas perdía su efecto, era cuestión de mejorarla. Entonces a partir de ese  momento se armó un laboratorio en su casa y comenzó a experimentar con la poción para replicarla y mejorarla.

Fue así que pasaron unos años, en los cuales siempre pensó en encontrarse con aquel vendedor para preguntarle sobre aquella poción. Un día en los viajes que hacía en busca de los insumos para la botica, se encontró con el vendedor.

Al verlo fue corriendo, el entusiasmo fue tal que el vendedor se asustó y por un momento pensó que lo iban a robar o golpear. Pero, afortunadamente pudo distinguir de que no era un ataque.

Al acercarse entablaron una charla, donde el muchacho le conto todo sobre la poción y sus experimentos en torno a su composición. Hasta que el vendedor, viendo que el muchacho tenia buen corazón le dijo , basta te voy a decir que era esa poción y cuál era su fórmula.

La fórmula de la poción es un jugo dulce con un viejo tónico afrodisiaco que se consigue en todos los pueblos.

El muchacho, quedo atónico, como que era eso. Pero ¿y el efecto? ¿y las parejas que se habían formado al principio?… ¿cómo sucedió? ¿no fue la poción?

El vendedor le dijo, mira desde tiempos inmemorables el humano ha buscado determinadas cosas: la fuente de la juventud, volver de la muerte, la vida eterna y la fórmula del amor.

Vos crees que este tónico es el único de su tipo, ha habido cientos o miles, lo que pasa es que muchas veces se confunden porque son parte del amor.

A veces tener sexo es creer que hay amor, pero no siempre lo hay, por eso existen los burdeles, después están las formas del amor como si hubiera una formula, desde aquellos que viven todo juntos hasta la pobre Penélope esperando a Homero. Las más diversas formas, una nunca se sabe en qué momento se encontrará, ni cuando, ni como, ni cuánto tiempo durará y si alguna vez se encontrará.

Ahora y eso si es verdad, la pócima sirve como un motivo una excusa para ir a hablar con aquella persona que te gusta o al menos iniciar una búsqueda. El problema es cuando las personas se obsesionan con la poción.

Finalmente, las ultimas palabras de aquel vendedor fue un pedido encarecido luego de debelarle el secreto y es de ponerse de acuerdo sobre qué zonas y pueblos iría cada uno sobre todo para no cruzarse y tener desencuentros indeseables con los pobladores, todo sea por el negocio.

viernes, 8 de mayo de 2026

El diario de Martina 7ta parte: Vegetales y algo mas

 

Foto fuente:gq.com


Por Angelica Bene

Querido diario:

                Agosto comenzó a mil quienientos en el laburo ya que se hacían unos cursos para ingenieros donde otra vez una fauna de personajes se hacia presente. Aunque esto ya me lo esperaba porque el mes anterior, cuando comenzaban las inscripciones, me toco anotar a varios sujetos que fueron un aviso de los dolores de cabeza que se venían.

Uno de esos casos, que lo recuerdo con ternura, fue un pibito de 18 años. Ya que para inscribirlos les hacíamos un breve cuestionario. Este chiquito, era un aparato, respondía todo con un tono monocorde explicando con detalle cada cosa y que generalmente terminaba en un –“porque fui a un colegio técnico”-. La vida estaba destinada por que había ido al colegio técnico.

Lo recuerdo preguntándole -¿estas estudiando ingeniería? y me respondía –si- y le preguntaba -¿y por qué estudias ingeniería? a lo que me decía porque fui a un colegio técnico y luego le preguntaba -¿Por qué viniste a hacer el curso? Y me decía porque estoy estudiando ingeniería porque fui a un colegio técnico y así sucesivamente con prácticamente todo.

Pero el plato fuerte vino por otro lado, vino por el lado de un tal Maxi o Masi como el se hacía llamar. Un gordo grandote, ingeniero o algo así que estaba con la organización de los cursos y que desde el día cero se propuso tomar de punto a mi nueva compañera Janet.

Cada mañana, ya se lo veía venir al asqueroso cuando se escuchaba que tiraban abajo la puerta de entrada y luego el irritante grito de ¡Aloooja!

 Mi compañera lo odiaba y yo también. Aunque conmigo no se metía porque lo miraba de reojo y con desprecio, entonces se alejaba. Pero siempre buscaba kilombo.

El Masi siempre venia y de prepotente se llevaba las cosas de la oficina. Se llevaba biromes, lápices, las resmas, abrochadoras y en especial las bandejas de medialunas para los cursos. A lo que Janet, que se encargaba de ese itinerario, no sabia como ponerle freno ya que se terminaba llevando casi todo y por ende la retaban.

Es mas, un día vino con un cachorro de Pitbull hermoso y luego, espontáneamente, le dijo a Janet -este perro es una joya y por mas que tengas el mejor culo, las tetas o bailes enel caño de cocodrilo yo por menos de 1 millón de pesos no lo vendo.

Con Janet nos mirábamos y no entendíamos nada. Le gustaba molestar.

Hasta que un día, coincidió que Janet se había ido a hacer un trámite y al entrar el Maxi se encontró con las medialunas y conmigo. Como era de costumbre inmediatamente se abalanzo hacia las bandejas de medialunas pero esta vez se tropezó con lo imprevisto. ¡Le pegue un grito al Maxi diciéndole: ¡¡deja esas medialunas ahí que son para los cursos!!!

No se cómo habrá sido mi cara o mi grito, pero el Maxi quedo tambaleando por unos segundos y atino a decirme algo cuando nuevamente le dije- ¡¡deja ahí las medialunas!!!- y esta vez se fue re enojado. Las medialunas no se manchan me dije para adentro.

Tal fue su calentura que como un nene chiquito llamo a mi jefe, el viejo obviamente no entendía un carajo lo que pasaba, de repente atendió y le hablaban de las medialunas, solo con escuchar eso lo mando a la mierda y corto.

Pero vaya a saber que fibra abre tocado, que al gordo le gusto mi reacción y a los dos días estoy escribiendo en la computadora y frente a mi escritorio, que hay un a puerta con un vidrio, levanto la mirada y veo a Maxi con la cara apoyada al vidrio haciendo sopapa con la boca inflando los cachetes con el aire. Un asqueroso, que estará haciendo pensé, hasta que me di cuenta que era su rito de cortejo o algo así.

Luego de eso, vino finalmente la declaración, ya que paso y me dijo toma reina para vos dejándome unos chocolates. Ay no!!! Le guste al aparato este.

Pero lo peor de todo, se ve que había entrado en algún pozo de baja autoestima, que a los dos días lo empecé a mirar con cariño y terminé yendo a comer con el Maxi a un lugar que yo elegí. Mis defensas por el piso.

Que habrá pasado por mi cabeza, no lo sé , solo recuerdo decirme a mí misma bueno estoy alrededor de los 30, laburo tiene, obra social también, quizás si baja un poco la panza y se comporta puede funcionar. ¡Ay Dios una boluda total!

Ese sábado quedamos en vernos y yo elegí, sin decirle obviamente, un lugar de comida vegana. Todavía recuerdo lo bizarro de la situación.

Llegamos al restaurant, nos sentamos y yo pedí una tabla veggie para picar. Cuando llego la comida y el mozo apoyo la tabla en la mesa. La cara del Maxi se desfiguro mientras se le desorbitaban los ojos. Y luego, vino lo mejor se paró, casi tirando todo de la mesa, y se puso a gritar:

¿¡Que es esta mierda de pajarito!!?!¡¿Sabes porque yo tengo esta panza?!!!- mientras se levantaba la remera, se daba palmadas en la panza y se agarraba con fuerza los rollos.

¡¡¡Porque yo como lo que quiero, lo que me gusta, lo que me hace feliz!!!! No como vos, que comes esta bosta de pajarito.

Lo que me dejo estupefacta y le dije- para baja un poco la voz que nos están mirando todos-

Y el Maxi se puso peor -  dándose palmadas mas fuertes en la panza y gritando con mas entonación dijo- ¡¡¡No paro nada, esto es una mieeerda ,chau!!!! y se fue.

Lo mas curioso es que  al irse la gente del bar se puso a aplaudir.

Luego de esa situación estuve un rato muda hasta que entre en razón y agradecí que se fuera y que esa cena tan patética haya terminado. ¿En que estuve pensando para venir acá con este aparato me dije a mi misma?

Pero en fin, por suerte había durado poco así qué pagué, caminé unas cuadras y me fui a tomarme un café con un alfajor para terminar con algo de dulzura esa noche amarga pero quizás también de fortuna.