Por JaBond
Todavía
recuerdo la historia de San Mauricio y de como se fue convirtiendo en un pueblo
fantasma. Si bien fue hace mucho tiempo me siguen resonando aquellos intentos
fallidos de salvarlo, que quizás lo terminaron sentenciando al vacío.
Por
aquellos años el pueblo atravesaba una crisis de natalidad, las parejas no se encontraban
o no tenían hijos y muchos terminaban migrando porque creían que el pueblo
estaba maldito.
Una mañana
de noviembre la plaza central amaneció repleta de gente. Era un vendedor, que vitoreaba
poseer la poción del amor y que solo con algunos pesos podían encontrar pareja
muy fácilmente.
La gente se
abarrotaba para obtener aquel brebaje que pondría fin a tanta malaria amorosa. Lo
curioso, fue que en un principio funciono, al poco tiempo todos los rincones en
San Mauricio estaban llenos de parejas e incluso algunos embarazos.
Hasta, que,
al poco tiempo, vaya a saber que espina cayo a la gente que si bien le gustaba
la poción quería ver si había alguna posibilidad de que haya alguna mejora que
pudiera refinar el gusto. Algunos hombres decían, no habrá una fórmula para una
mujer de enormes pechos, otras mujeres decían no habrá otra para poder casarme
con un hombre adinerado. Y le hicieron saber de ello al vendedor el cual prometió
volver con esa nueva pócima.
Al mes
siguiente, allí estaba otra vez ofreciéndoles las pociones con el gusto que
querían y la felicidad que se haría realidad, solo que esta vez les indicaba
que la pócima debía tomarse cerca de las personas que se deseaba. Así que los
clubes de polo, bailes, y salones de belleza se llenaron de personas buscando
pareja. Lo cual nuevamente en un principio funciono.
Hasta, que paso unas semanas y la poción cada
vez se fue haciendo menos efectiva y esta vez el vendedor ya no volvió a pasar así
que todo volvió como era antes o peor ya que estaban todos enojados por la
frustración de no haber encontrado lo que ellos querían. Así fue que de aquella
poción y el vendedor se volvió una mala palabra y no se mencionó más.
Sin embargo, un muchacho que trabajaba
en la botica, y se había guardado unas cuantas de esas pociones, lejos de
enojarse con el vendedor pensó que quizás el problema era que tal vez la poción
al tomarla o cruzarse con otras personas perdía su efecto, era cuestión de
mejorarla. Entonces a partir de ese momento se armó un laboratorio en su
casa y comenzó a experimentar con la poción para replicarla y mejorarla.
Fue así que pasaron unos años, en los cuales siempre pensó en encontrarse con
aquel vendedor para preguntarle sobre aquella poción. Un día en los viajes que hacía
en busca de los insumos para la botica, se encontró con el vendedor.
Al verlo
fue corriendo, el entusiasmo fue tal que el vendedor se asustó y por un momento
pensó que lo iban a robar o golpear. Pero, afortunadamente pudo distinguir de
que no era un ataque.
Al acercarse
entablaron una charla, donde el muchacho le conto todo sobre la poción y sus experimentos
en torno a su composición. Hasta que el vendedor, viendo que el muchacho tenia
buen corazón le dijo , basta te voy a decir que era esa poción y cuál era su
fórmula.
La fórmula de la poción es un jugo dulce con un viejo tónico afrodisiaco que se
consigue en todos los pueblos.
El muchacho, quedo atónico, como que era eso. Pero ¿y el efecto? ¿y las parejas
que se habían formado al principio?… ¿cómo sucedió? ¿no fue la poción?
El vendedor le dijo, mira desde tiempos inmemorables el humano ha buscado
determinadas cosas: la fuente de la juventud, volver de la muerte, la vida
eterna y la fórmula del amor.
Vos crees
que este tónico es el único de su tipo, ha habido cientos o miles, lo que pasa
es que muchas veces se confunden porque son parte del amor.
A veces
tener sexo es creer que hay amor, pero no siempre lo hay, por eso existen los
burdeles, después están las formas del amor como si hubiera una formula, desde
aquellos que viven todo juntos hasta la pobre Penélope esperando a Homero. Las más
diversas formas, una nunca se sabe en qué momento se encontrará, ni cuando, ni
como, ni cuánto tiempo durará y si alguna vez se encontrará.
Ahora y eso
si es verdad, la pócima sirve como un motivo una excusa para ir a hablar con
aquella persona que te gusta o al menos iniciar una búsqueda. El problema es
cuando las personas se obsesionan con la poción.
Finalmente, las ultimas palabras de aquel vendedor fue un pedido encarecido luego
de debelarle el secreto y es de ponerse de acuerdo sobre qué zonas y pueblos iría
cada uno sobre todo para no cruzarse y tener desencuentros indeseables con los
pobladores, todo sea por el negocio.

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