Por Jabond
Esto le ocurrió a un amigo, una noche de viernes de tormenta donde no había
nada que hacer, más que quedarse en casa.
Después de cenar con su esposa y estar un rato juntos ella se fue a dormir
y él, que no tenía sueño, se quedó tomando unas cervezas, tocando la guitarra y
escuchando un podcast de un fogón donde se contaban historias de terror.
Esa noche, que la tormenta ayudaba al clima de miedo, la temática rondaba
en experiencias con la oiuja, el juego de la copa y de portales con el más allá.
Durante el fogón, se relataron todo tipo de historias, algunas interesantes,
que helaban la sangre, y otros bolazos de gente que no sabía relatar o que
inventaba para figurar.
Al rato de estar escuchando, le vino a la mente el recuerdo de un amigo que
había fallecido hace muchos, muchos años. Se puso a pensar con nostalgia, recordándolo y
la muerte por su enfermedad.
Hasta que en un momento empezó a pensar ¿Por qué había venido ese recuerdo? ¿Qué estaba pasando que se había remontado hacía ya
más de 20 años de su partida? Hasta que un momento, se dio cuenta. ¡La
bicicleta!
Recordó, que hace quince días atrás había llevado a arreglar su bicicleta y
se había olvidado de ir a buscarla a la bicicletería.
Esa bicicleta tenía la particularidad, que se la había regalado su amigo
antes de morir y aún la conservaba.
Cuando me conto esto, viene a mi
memoria que me lo dijo pensando si hubo algo en ese podcast que le hizo traer
ese recuerdo, si fueron las historias, los portales, la ouija, un eco o el
fantasma del amigo diciendo no me olvides. Lo que fuese lo dejo muy pensativo.
Por mi parte, yo no creo en esas cosas para mí solo se trata de trampas que
nos hace nuestra memoria. Aunque, más allá de todo en el fondo guardo un
pedacito de ese saber popular que dice: las brujas no existen pero que las hay,
las hay.
IA
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