martes, 30 de junio de 2026

El diario de Martina 8va parte: Nostalgia de Ezeiza

 


Foto:https://galaalmazan.wordpress.com/2017/09/21/nostalgia-y-melancolia/

Por Angelica Bene

 

Querido diario:

Después del bochorno de “el Maxi”, me deprimí mucho. No pude creer que haya caído tan bajo con ese nabo. Sin embargo, quizás fue ese bajón o que me estoy sintiendo vieja, una vieja nostálgica, pero a las pocas semanas del Maxi, cuando ya estaba empezado la primavera, como el día estaba lindo al mediodía decidí salir a almorzar a una plaza que estaba cerca para despejarme y contemplar las flores que revivían con la primavera.

Allí, mientras comía, me había llevado unos sanguchitos, al ratito de que me senté en un banco estaba mirando unos pajaritos, re distraída, y escuche un amable –Disculpame-¿ me puedo sentar?

Y casi sin mirar dije- ah si- como no- y me corrí un poco del banco para que se siente al lado.  

El que se sentó era un chico que al rato, no sé cómo hizo, pero me saco charla.  Me dijo que aburrido tu sanguche de jamón y queso ¿no probaste otro gusto como una brótola? Y bueno, me pareció tan absurdo su comentario que me sacó una sonrisa y le dije ¿una brótola? ¿que es eso? Y bueno nos pusimos a charlar.

Se llamaba Lucas, y me llamo la atención que vivía pasando Lomas.

A lo que yo le dije-¿Lomas? ¿Que es eso?¿ el far west? Y con media sonrisa en la cara me dijo más o menos, sin decir mucho mas. Pero bueno me pareció muy amable y simpático. Así que intercambiamos celulares y quedamos en hacer algo.

Esa semana nos juntamos por calle Corrientes y  fuimos a comer unas pizzas. La pasamos re bien, nos besamos, pero fue muy atento, se dio cuenta que no estaba en un buen momento asi que no busco otra cosa. Me sentí re contenida y comprendida.

El miércoles siguiente fuimos al cine, que bueno porque estaba corta de plata, vimos la peli que yo quería, creo que al le pareció un plomo, pero se la banco re bien, y bueno paso todo lo que tenía que pasar.

¡Ay! ya me estaba enamorando, es mas salimos una vez más y ahí fue cuando pensé bueno la cosa va bien. Es hora de presentarle a mis amigos.

Le dije de comer algo en casa con unos amigos el sábado y me dijo que si.

Así que arregle con Paula y su nuevo chongo, novio o lo que fuera, de comer algo en casa. Unas truchas que las hacia el chongo de mi amiga que decía que era cocinero.

Asi quedamos y bueno, el sábado fue toda una emoción, estaba ahí con Paula, oliendo el olor exquisito de esas truchas sureñas. Pero, pasaron las horas y Lucas no venía.

Al rato me empecé a preocupar. ¿le habrá pasado algo? Y le mande un mensaje, pero no contestaba.  Le mandé un audio, lo llamé y nada.

Me puse re triste. Nos pusimos a comer, es más, el algo de mi amiga con toda la onda me dijo comete este plato flaquita que arregla el alma. La verdad que estaba riquísimo, pero no lo pude disfrutar por la amargura del ghosteo que me hizo Lucas.

Hasta que a las 11, cuando estábamos terminando de cenar, me llego un mensaje de voz de Lucas. Lo vi enojada o preocupada quizás le había pasado algo. Bueno, al final fue más o menos me dijo que había ido a pescar a Lobos con unos amigos, pero el auto se les había roto, no pudieron volver y como no había señal no me pudo avisar.

Me enoje mucho con lo que dijo, me pareció verso, pero quizás era verdad lo del auto. No me parecía un mentiroso. Así que al confirmar que no iba a venir terminamos de comer y con desconsuelo me fui a dormir.

Lo peor, fue que, a partir de ahí, Lucas, se puso de manera esquiva y me puse re triste y enojada. Me estaba gustando la relación y me puse a pensar quizás se fue con otrao tal vez quizás le daba vergüenza estar conmigo, quizás se sentía que era de otro lugar de Lomas o de donde fuese.

Y ahí, no se que me paso, los años, la locura, no se. Pero justo el chongoman de Paula me había mostrado como ver la localización de un celular y vi que todas las  llamadas de Lucas provenían de un lugar medio lejos llamado Ezeiza. Así que me propuse de ir por el y en todo caso encontrarme con lo que sea, pero darle un cierre. Agarré un abrigo, la sube y me dirigí hasta su casa.    

Me fije en el celu y vi que tenía que tomarme el tren Roca desde Constitución hasta Ezeiza y desde ahí unas cuadras. Al llegar a la estación vi que un tren estaba por salir así que fui corriendo y me abalancé sobre el furgón, logrando entrar mientras las puertas del vagón se cerraban a mi espalda.

El vagón me pareció horrible, era toda gente que venía de trabajar, que por cierto fueron muy amables y entre las bicicletas me fueron haciendo lugar hasta que llegue la otra punta del vagón y me quede parada en una esquina totalmente en silencio.

Mientras el tren avanzaba a toda velocidad, mi mente comenzó a fluir más rápido que el tren pensando: que le voy a decir, con que me voy a encontrar ¿y si esta con otra?. Lo mato, pero no somos nada, pero me dejo pagando con Paula, pero ¿lo quiero? Ay no se.

Finalmente, luego de estar viajando casi una hora el tren se detuvo habíamos llegado a Ezeiza. Salí de la estación y pensé en cómo ir no era tan lejos podía ir caminando. Hasta que decidí que lo mejor era tomarme un Uber.

El Uber estuvo unos minutos andando, se metió en unas calles de tierra, el conductor puteaba por los pozos hasta que finalmente nos detuvimos frente a una casa un poco precaria. Y el chofer me pregunto-¿seguro que es acá? Sin dudarlo, le dije que sí y me baje del auto. Era lo que indicaba el celular.

Era una casa pintoresca atravesada por el tiempo. Decidida, fui a tocar un timbre que nunca encontré. Sin saber que hacer estupefacta, no tenía timbre, no sabía que hacer y me quede quieta. Hasta que al rato salió una señora, que le faltaban unos dientes y  con un tono agresivo, pensando que quizás yo era una ladrona – acá encima-me dijo hola que necesita.

Le respondí – hola esta Lucas.

¿Lucas? - dijo la señora- sin entender mucho.

Si Lucas le dije, yo soy la novia.

La señora,  aún mas perdida que antes pero con cierta alegría se le pusieron lagrimosos los ojos. Y dijo- hay Lucas no me dijo nada que tenía novia- Hay que chica tan linda que sos – mientras cariñosamente me pellizcaba el cachete. Sos una princesa. - Lucas no está – pero en cualquier momento viene ¿queres entrar y esperarlo adentro?

A lo que inconscientemente le dije que si.

Me hizo pasar, muy amablemente me invito un vaso de agua. Al entrar quede sorprendida al ver todo un conjunto de 7 pibes todos sentados en el sillón juagando a un videojuego vestidos con ropa deportiva y gorrita que muy amablemente me saludaron. Parece que eran sus hermanos

Ahí fui cuando me cayo la ficha de que estaba haciendo acá. Mientras la señora venia con el agua.  

Le agradecía la señora por el vaso con agua y me propuse a regresar ya que además se estaba haciendo de noche. Puse el celular para tomarme un auto y me di cuenta que no había señal.

La señora, muy amorosa, me dijo no importa deja yo te acompaño al colectivo. Antes de irnos les indicó a los chicos que se iba a acompañarme y como no le dieron pelota les pego un grito – ehh – ehhh -voy a acompañar a la chica me preparan bien la olla para cocinar. Como no le dieron pelota le dio un cachetazo a uno y les dijo me escucharon si no les tiro ese jueguito a la mierda.

Luego de la breve trifulca la señora me acompaño hasta la parada de colectivo y me espero hasta que subí. Recuerdo, que la señora estaba feliz de que su hijo me conociera, aunque me di cuenta que quizás el problema era que nuestros mundos: el mío y el de Lucas no eran los indicados.

Hasta podría jurar que mientras subía al colectivo para regresar a la estación, lo vi a Lucas a lo lejos mirando como despidiéndose. Mientras yo volvía a casa.

 

 

 

 

 

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