jueves, 1 de agosto de 2024

Un cuento de la Pachamama Parte 1




Por JaBond


Una de las historias o mitos populares de la Argentina más conocidos, como lo relata Mugica Laines en Misteriosa Buenos Aires, ha sido el de Santos Vega. El gaucho payador que era invencible con sus cantares y que solamente el diablo logró vencerlo o, como algunos cuentan, en realidad vino a cobrarse lo que había acordado con Vega, su alma.

Vega había disfrutado, y ostentado, de sus hipnóticas payadas y canciones con la cual había impresionado a todo el mundo y vencido a todos los gauchos payadores desde las sierras, hasta la pampa y las orillas del rio de la plata, y bueno, el diablo como suele hacer cuando te ve confiado y con la guardia baja, te engaña.  Es así que una tarde se hizo pasar por un hombre débil apodado Juan Sin Ropa, alguien que parecía de muy pocos dotes para el guitarreo, pero que tras esa vestimenta, en una de las payadas más recordadas e inesperadas por los gauchos desafió a Santos Vega y fue victorioso. El cual, al ser vencido entendió inmediatamente que ese insignificante personaje no era mas que el Diablo, que se había venido a cobrar aquel acuerdo de antaño. 

Solo que esta vez la Virgen- al ver el bien que había generado, la plegaria y el arrepentimiento de Vega, más allá del mal originario- pidió por él y, si bien su vida quedo a merced de Mandinga (como suelen llamar también al diablo), su alma se iría al cielo, y de ahí la sonrisa del payador al morir.

Lo interesante de este mito popular, es que seguramente haya muchos Santos Vega e historias como aquella, y una de ellas o algo similar es la que les vengo a contar.

Esta historia fue también la de un famoso payador invencible, solo que esta vez, fue una noche en aquellos fogones que solían hacer para pasar la noche entre mate, alguna caña y algo para comer, cuando se apareció , como de la nada, un hombre con un sombrero cuyo rostro no se podía ver con claridad. El se paró frente a las llamas y miro detenidamente al payador , el cual al verlo se quedó mudo por un instante, y este extraño sujeto se retiró, a lo cual el guitarrero, bajo la cabeza y finalizo la canción, para luego lentamente dejar la guitarra-como si se acostara- en unos harapos, hacer un fondo blanco con lo que quedaba de la caña que estaba tomando para luego pararse y dirigirse hacia donde había partido aquel extraño sujeto para perderse en las sombras de la noche para nunca mas saber de el.

Lo curioso de este mito popular es que usualmente, o lo que uno se entera es de la historia del payador, pero no de su origen es decir a donde o cuando comenzó todo. Seguramente habrá muchos lugares, pero en este caso es del que pude conocer, o al menos su historia.

No se si sabrá lector, creo que si, pero en el norte de nuestro país, Argentina, haya en provincias  como Jujuy, Salta, Tucumán y Catamarca algunos de los pueblos celebran, en base a sus creencias, tradiciones y costumbres el 1 de agosto el día de la Pachamama, pero que abarca todo el mes.

La Pachamama es como la madre tierra, a la cual durante esos días de agosto, las familias se suelen reunir y hacer un festejo y es allí entre comilonas que se hace en la tierra un pozo, que representa la boca de la Pachamama, y se la alimenta. Se hacen unos rituales y canciones y luego se la comienza a alimentar como uno más de la familia, y con lo que se tenga a mano, aunque generalmente con las comidas típicas de esa época como la carbonara, pero también guisos, gaseosas, caña o lo que estén comiendo los comensales.  También a su alrededor se suele coquear, es decir, con las hoja de coca que son buenas para la altura se arman en cigarrillos y se los fuman, y con algunos de ellos, se hacen pocitos y se clavan en la tierra boca para arriba como para que también la tierra lo haga. Así también es que se suelen quemar incienso a modo de humear. Todo este ritual a modo de agradecerle a la tierra para que sea fértil para dar inicio a las cosechas y en cierto modo al comienzo de la primavera y a un nuevo año.

Este ritual, tiene un componente social por que se suelen invitar a conocidos, amigos u extraños a formar parte del ritual o siendo anfitrión a modo de compartir este momento. Es así que suelen humearse las casas también, y convidar las comidas que se producen en ese periodo y también se cuentan historias.

Esta historia nos habla de una de las quebradas que van de Purmamarca a Humahuaca, en donde se encuentra la garganta del Diablo, es verdad dirá usted hay muchas gargantas del diablo, pero esta tiene algo especial o quizás cada una tiene algo de especial, pero quizás no lo conocemos o no nos han permitido acceder.

Sobre todo, en esta región, un sitio cargado de historia y de mucha tristeza, que si bien los colores nos atraen también debemos recordar que muchas batallas se dieron en aquellas montañas.

Esta garganta, a diferencia de otras, algunos cuentan que su nombre se debe a que en las luchas de la independencia un ejército se encontró con que el abismo entre las montañas no le permitía cruzar y es ahí cuando se le apareció el diablo quien le propuso un pacto y pudo cruzar.

Otros dicen que se llama así porque en más de una ocasión los viajantes quedaban maravillados por sus colores y se acercaban a sus laderas para seguir viendo hasta donde llegaba tan hermoso paisaje y ,sin notar el peligro, terminaban cayendo por el abismo.

                Pero también esta garganta, tiene la particularidad que es conocida por “La leyenda del Quebradeño”, que es la que vengo a contar.

 

Continuará

IA

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