Foto:surprise.turismo
Por
Jabond
En nuestra vida
cotidiana, aunque como siempre neguemos, solemos vivir experiencias que
podríamos decir paranormales. Una de ellas, de las más comunes, es cuando
perdemos algún objeto.
Lo teníamos en
la mano, recién lo habíamos visto, lo dejamos en un lugar pero, de la nada, desapareció.
Revisamos tres, cuatro, cinco y muchas veces y, no lo vimos, pero, ahí estaba
nomas. Insólitamente en un lugar que habíamos revisado.
¿Cómo es posible
este suceso? Es ahí cuando entendemos el
motivo: los duendes. Unos seres fantásticos burlones y simpáticos que nos
esconden las cosas.
Sin ninguna
maldad, ya que nunca son cosas de importantes, nos esconden una diversidad de
objetos para que luego aparezcan a simple vista, como una tomada de pelo y lo
hacen sentirse a uno como un tonto.
Es verdad, no todos son simpáticos algunos, como el
llamado Leprechaun, pueden llegar a ser malvados y vengativos si les roban su
oro, es cierto, son un poco descuidados ya que dejar una olla de oro suelta,
hace tentar a cualquier ladrón. Aunque, también, encontrar el final del
arcoíris suele ser muy difícil.
La pregunta que
vale hacerse es cuál es el origen de estas simpáticas criaturas. Algunas explicaciones
dicen que provienen de antiguos rituales aborígenes y que suelen ser parte de
la armonía de la naturaleza. Pero otras, que hacen en alusión a su vestimenta y
sus hábitos, dicen que nos son de la Argentina, incluso nos son de América.
Su origen radica
en Europa y su llegada se debe a las migraciones de Irlandeses, Galeses, Escoceses
y Alemanes. Los duendes, habrían viajado
escondidos en los barcos, en las ropas y bultos de estos migrantes, de los que
la mayoría se instalaron en la Patagonia.
Sin embargo, la
estepa patagónica, incluso en contacto con el mar Argentino, no fue de su
agrado y por eso fueron migrando hacia la cordillera asentándose en lugares
montañosos con sus bosques, valles y lagunas que son de su agrado y que los han
hecho sentir como en casa.
Es más, tal ha
sido su complacencia, que suelen ayudar a los residentes cuando tienen
problemas muchas veces económicos por
ello se dejan ver para que los retraten en estatuillas para la venta en las
ferias de los pueblos.
También hay que decir, que ante un lugar nuevo
desarrollaron nuevas travesuras. Esta vez no solo escondiendo cosas sino
también apareciendo “colados” en las fotos de los turistas, en especial cuando se
pasean por los bosques y los refugios de los montañistas.
Así que ya sabes
cada vez que no encuentres algo o veas algo burlón en una foto pueden ser los
duendecitos haciendo sus travesuras.
IA
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