Por
Jabond
Los suburbios de Bariloche, en lo que se conoce como “circuito chico”, son un lugar
fantástico de una belleza tal que parece salido de un cuento. Durante el verano
es visitado por cientos de mochileros y si bien es conocido por sus lagos y sus
montañas también es un sitio con enigmas, misterios y tragedias.
Por decir algunos lugares, a unos kilómetros del Centro Cívico se
encuentra el cementerio de los alpinistas, un sitio cargado de dolor y pena,
por los escaladores fallecidos-muchos de ellos jóvenes- que con sus energías
alejan a cualquier transeúnte. Es más, las creencias dicen que a quien ingresa se
le puede pegar algún alma en pena , por lo cual los visitantes al regresar a sus
hogares se sacan los zapatos antes de entrar a la casa a modo de que no ingrese
la tierra del campo santo y con ella estos seres del más allá.
También es una región de alegrías en donde las aguas del Arroyo López
han creado el mito(o realidad) de quien bebe tres sorbos de sus aguas con las
manos hacia atrás regresa a este hermoso lugar. Si a los refugios y campings de gran belleza como
el Frey o Laguna Negra conocida por poseer una laguna con un fondo de cenizas
volcánicas que durante la luna llena generan un espectáculo único de la
naturaleza.
Aquí en este lugar, en la
zona que se conoce como “Colonia Suiza”.
hay una particularidad y es que, durante el verano, a veces ocurre algo
que lo llamaron “fiebre veraniega”.
Esto se debe a que, en períodos que suelen durar aproximadamente una
semana, comienzan intempestivamente peleas muy tontas entre los acampantes. Ya que
objetos que dejan fuera de las carpas desaparecen de su lugar y aparecen en carpas
ajenas. Esta situación, obviamente, es
entendida como un robo y genera los conflictos, pero, sinceramente, nadie
acepta haber hecho ese supuesto robo y suele atribuírselo al olvido o a los duendes,
propios de estas regiones boscosas.
Es ahí cuando después de las peleas se dan lugar a los sucesos enigmáticos
que generalmente ocurren por la noche.
Cosas curiosas como el
desprendimiento de una estaca, la tela de una carpa que se hunde y finalmente, lo
que rompe todo los esquemas, sombras de niños que pasan corriendo tras las
carpas y , lo más tétrico, el sonido de sus
risas sin saber de dónde provienen.
En los fogones, las historias cuentan, que esos sucesos vienen de un
hecho trágico en el cual un micro con niños, que iban a una excursión, se
desbarranco y cayó en el Lago con el final más trágico que uno puede conocer. Esas
sombras y sucesos extraños con risas de niños, no son otra cosa que sus
espíritus.
Ante la pena y el dolor de su trágico final, las almas de estos pequeñitos
fueron guiadas al mas allá por Soychu “el
gran espíritu bondadoso de la tierra”, un antiguo Dios Pampa. El cual, generalmente
en los veranos, cerca de las fechas en que todo ocurrió, permite a las almas de
los niños volver al mundo de los vivos y jugar con ellos. Quizás esperando
tener un encuentro con sus padres aunque sea para tener un poco de amor ante
aquella terrible pérdida.
Pero también, como en todos estos sucesos trágicos, las almas en
pena son el lugar predilecto por parte de los demonios para, aprovechar la
situación y, tomar la forma de los fallecidos con el objetivo de ser un puente
hacia el alma de los vivos. Con su astucia
a través de sus risas, sus juegos y sus
sombras se encargan de llevar a sus víctimas al bosque o al centro del lago para
encontrar una muerte segura.
Así que, si alguna vez estas por aquellos lados y escuchas voces
de niños, recordá: si estas cerca del
lago, no te preocupes son los niños acompañados por Soychu que quieren jugar contigo pero, eso si, si te quieren llevar
al medio del lago o se escuchan sus voces en el bosque mucho cuidado porque
pueden ser demonios que están acechando por tu alma.
IA
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