miércoles, 21 de octubre de 2026

De como llego el necronomicon a la Biblioteca Nacional y la necropolis bajo Buenos Aires

 


 

Había dado Circe al rey, su esposo,
veneno sin razón, en que descubre
el alma de su pecho cauteloso,
y el sol, con ser tan claro, a Circe encubre;
que la sombra de un hombre poderoso,
claro en linaje, mil delitos cubre,
pues muchas cosas de sufrirse duras
la misma claridad las hace oscuras.
Lope de Vega

Por JaBond

Una de las historias o mitos que circulan en Buenos Aires refieren a la ceguera del célebre escritor Jorge Luis Borges. La cual, si bien se plantea como producto de una enfermedad hereditaria, acrecentada por el paso del tiempo, algunas voces dicen que el verdadero motivo de la pérdida de su visión fue la lectura de una de las 3 copias del llamado “Necronomicon”, mas conocido como el libro de los muertos. Uno de los grimodios mas poderosos y terribles que la humanidad haya conocido.

El Necronomicon, escrito por el árabe Abdul Alhazred, un manual conjuros, recetas de alquimia, hechizos y de antiguas invocaciones demoníacas que fue utilizado por distintas personas en búsqueda de riqueza, fama, vanidad y poder. Cuya lectura en muchos casos ha llevado a la locura, la muerte e incluso, como en este caso, la ceguera.

Este mito ha recorrido las calles de Buenos Aires de tal manera que se acompaña a esta leyenda de que cuando Borges fue Director de la biblioteca nacional incorporó, de su puño y letra, a su catálogo la existencia del libro, pero, obviamente, figurando como prestado y nunca devuelto.

Sin embargo, si bien esta historia es conocida, poco se sabe de cómo llegó ese libro a la Argentina y a la biblioteca nacional que por aquel entonces estaba ubicada por el barrio de San Telmo.

Esto se debe en parte por que originalmente perteneció a la biblioteca de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Nacional de Buenos Aires, cuyos edificios iniciales estaban muy cerca de la Biblioteca nacional.

La leyenda cuenta, que hacia fines del siglo XIX cuando las familias de la floreciente oligarquía Argentina amasaban fortunas a través del naciente modelo agroexportador. Buscando asemejarse a la clases dominantes Europeas, notaron  que por mas que acumulasen fortunas, siempre quedaban varios escalones por debajo del poder de aquellas elites europeas.

Ese impedimento hizo que comenzaran a imitarlas en todo, siguiéndolas a cada rincón del viejo y el nuevo mundo. En esa persecución, se dieron cuenta que algunos de estos magnates se reunían en determinado lugares de la ciudad como bares, cafés, librerías, bibliotecas y negocios que tenían distintas simbologías particulares como: dameros, compases y escuadras, obeliscos egipcios, relojes de arena con  alas, llaves o gráficas con dibujos o frases extrañas.

Y que además, participaban de reuniones o fiestas muy exclusivas que se repetían en Francia, Inglaterra y en EE.UU, principalmente en Nueva York, a las cuales les estaba impedido incluso acercarse.

Al observar el mapa de todos estos lugares, entendieron que formaban parte de algún tipo de red y comenzaron a hacer hasta lo imposible para ser tenidos en cuenta, cosa que les era negada. 

Un día, descubrieron que esas redes eran algo más profundo, se trataba de sociedades secretas que tenían un componente Kabalistico asociado a la numerología. De forma tal, que se solían identificar con números como:  322 , 1, 45 o , la innombrable, la 666, entre otras.

Develado el misterio, con el objetivo firme en ser parte de aquellas elites se interiorizaron sobre los valores y los ritos de cada una de las sociedades secretas y, en una época donde con un buen capital se podía obtener objetos de dudosa procedencia desde cualquier parte del mundo, comenzaron a comprar estatuas, papiros, muebles, libros e incluso momias egipcias con tal de impresionar a aquella clase alta Europea. Pero que aún así no tenía efecto.

Fue así que, en la búsqueda de algunos de estos objetos, apareció un vendedor que decía venir del oriente y que juro que si le pagaban 1 millón de libras esterlinas les traería un objeto que les permitiría ser aceptado por aquellas elites. Ese objeto, se trataba de una de las copias del Necronomicón.

Cómo era mucho dinero, aún para ellos, fueron varias familias las que juntaron el capital para comprar el libro y para cerciorarse de que el escrito no sea una farsa a través de la contratación de varios anticuarios expertos que dieran conformidad de su entrada a las elites de la Belle Epoque.

Si bien al principio pareció una obra sencilla se tardaron varios meses en la búsqueda del preciado ejemplar. Hasta que, finalmente, el traficante cumplió con el trato.

Luego de demostrar que era una copia verdadera, curiosamente no quiso el dinero, solamente pidió que se lo llevaran, para nunca más saber de aquella publicación.

Cuando los miembros de la oligarquía Argentina tuvieron el libro, notaron rápidamente que aquella historias que rodeaban al Necronomicon tenían algo de verdad. Ya que los millonarios Europeos comenzaron a enviarles invitaciones a distintos encuentros, con una cordialidad nunca vista.

Cordialidad, que les hizo notar que el bien preciado podría también ser robado o quizás incautado por algún agente impositivo, como excusa para quitárselo.

En esa preocupación, con el objetivo de preservar el libro, se les ocurrió hacerlo pasar como un objeto de museo perteneciente a la Universidad de Buenos Aires. De esta manera, no generarían sospecha y además tendrían la protección diplomática, al ser un objeto de carácter institucional.

Por este motivo, hicieron una especie de donación a la Biblioteca de la UBA y siendo parte de una de las colecciones de la misma pudieron traerlo al país sin problemas.

Una vez en Argentina, el libro comenzó a experimentar otros peligros. Además de aquellos que podrían robarlo, había sectores de la iglesia que sabrían de la llegada del escrito y, al tratarse de un libreo demoniaco, tratarían de quemarlo para destruirlo.

De esta forma, que al llegar el libro fue guardado en los túneles que se conectaban por distintas zonas de la ciudad, algunos de ellos debajo de la universidad.

Además, con el objetivo de dar confusión hicieron una especie de nueva donación a la Biblioteca Nacional, que por aquel entonces se encontraba cerca la UBA, para de esa forma ir llevando el escrito de un lugar a otro por los túneles, permitiéndoles hacer los conjuros sin ser vistos.

Sin embargo, de aquel libro nada bueno podía salir ya que si bien aquella oligarquía se hacía cada vez más poderosa, distintas pestes y tragedias sobrevolaron a la población. Que generaron un estallido social, ante los horrores de los ritos del libro. Esto llevo a la iglesia a actuar recorriendo cada rincón de Buenos Aires y del país en búsqueda del libro maldito. Del cual, algo ocurrió ya que poco a poco los males que aquejaban fueron desapareciendo.

Desde ese entonces, no se ha sabido de la copia del Necronomicon que llego a Buenos Aires. Algunos dicen que fue destruido o que ya no está en el país.

 Sin embargo, algunos dicen que todavía está en Buenos Aires, en un lugar protegido y sellado donde sus dueños lo pueden usar cuando lo necesiten y que los demonios y almas en pena que hay en su interior no puedan llamar a otros espíritus o demonios para que los liberen.

Ese lugar, solamente puede ser un campo santo, un lugar de descanso eterno para los muertos. Un lugar protegido o sellado por Dios. Un lugar que este por debajo de las bóvedas de las familias más ricas de la Argentina, que de un día para otro amasaron poder y fortuna.

Una necrópolis, bajo tierra cuyas paredes están cubiertas de indestructibles paredes de granito, con estatuas de oro, ornamentos del mármol mas caro del mundo y en cuya superficie se pueden ver estatuas de gran belleza que expresan las tragedias de aquellas familias y de aquellos demonios atrapados en el libro y cuyo camino este guiado por simbologías como dameros, compases, obeliscos egipcios, relojes de arena con alas, llaves o gráficas con dibujos o frases extrañas.