martes, 22 de septiembre de 2026

El diario de Martina 10- La Gran Caruso Lamberti

 


Foto:fuente flower box


Por Angélica Bene

 

Querido diario:

                Después de Gustavo me quede con una rabia. No podía creer que ese sorete me hubiera terminado engañando. Me dejo tan enojada que quería venganza. Alguien tenía que sufrir.

Esa semana me acuerdo que me la agarraba con todo el mundo, en el trabajo nadie me dirigió la palabra. Incluso, el viejo degenerado de mi jefe, que le gustaba molestar, ni se apareció por mi oficina.

Hasta que finalmente a los días, vino Romina, enojadísima, a mi casa. Recuerdo que entró con un portazo diciendo:

-no puede ser ese hijo de puta!!! lo voy a mandar a la mierda!!! Hasta que se dio cuenta que no me había saludado y con un -perdón amiga-, entre lágrimas y abrazos, comenzó a contarme lo que le estaba pasando:

La cuestión es que el otro día estaba cenando, mirando una peli, y Jorge, su novio, había tomado de más. En esa situación Romi, comenzó a hacerle preguntas incómodas con el objetivo de pelear un poco y recibir algunos mimos extra.

El tema, es que en un momento en la película apareció una actriz muy bonita y ella le pregunto:

-si una mina como esa te daría bola ¿vos me dejarías? Y él, sabiendo el juego que ella proponía, respondió con carcajadas- medio en broma medio en serio-, si esa mina u otra mina me da bola sabes cómo te dejo.

Vaya a saber que fibra toco en Romina que en ese momento no le dijo nada a Jorge, ya que se quedó azorada por la respuesta. Pero esa noche, no pudo dormir y comenzó a acumular bronca. A tal punto que no se aguantó más y por eso a los pocos días vino corriendo a contármelo. Sobre todo, porque no estaba segura si Jorge la engañaba o peor la engañaría

Para mala suerte de Jorge, Romina me encontró en mi estado de furia luego de haber sido engañada por Gustavo, así que nuestro encuentro se convirtió en un intercambio de broncas y venganza donde se podían ver destellos desde los departamentos linderos. Donde yo le hacía hincapié en que era un hijo de puta y que la estaba cagando.

Luego de tanta manija que nos dimos, se me ocurrió una idea, para salir del entuerto, y le dije a Romina de inventar un perfil falso de Instagram y que lo intentemos seducir. Ahí vamos a saber si te quiere o se confirma el engaño.

¡Recuerdo la cara de Romina totalmente en éxtasis diciendo- si tenes razón!!!- y ahí mismo comenzamos con nuestro “operativo engaño”.

Empezamos armando el perfil, desde mi computadora y pensamos en que nombre le podíamos poner. Luego de un rato, le pregunté cómo se llamaba la chica de la película y me dijo Micaela. Listo le dije ese es el nombre. Micaela

-¿Y el apellido?¡no se¡ le pregunte-¿ hay otra cosa que le guste?

-Si al gordo le gustan las salsas blancas y es hincha de Racing.

-Ya está, le dije a Romi- Caruso como la salsa Gran Caruso,

mejor dijo Romi- Caruso Lamberti.

A lo que le pregunté quién era Caruso Lamberti  y ella me dijo- no se un jugador de fútbol que los salvó del descenso  o algo así.

Listo, había quedado el nombre Micaela Caruso Lamberti.

Ahora había que continuar que mas le gustaba a Jorge para llamar su atención. Y allí fuimos diseñando nuestro seductor avatar.

Como le gustaban las rubias buscamos de otros países fotos de alguna chica rubia alta y con lomo. Luego como sabíamos que era medio exquisito y sabia de música la hicimos arquitecta y trompetista.

Finalmente, el perfil estaba completo. Romina y yo nos abrazamos de felicidad y comenzamos a saltar. Amiga sos una genia, sos mi Caruso Lamberti, me decía Romina, me salvaste del descenso.

Para empezar, iniciamos una red contactos con todas las conocidas y no tanto que teníamos para que le den amistad a nuestro perfil y sea creíble. Un día después de iniciada la sorora cadena de amistades esa parte ya estaba lista.

Luego, comenzamos a darle likes a las publicaciones que hacía Jorge en las historias y fotos del Instagram. Para luego pedirle amistad. Mensaje que lo aceptó después de una semana.

A partir de ese momento, comencé a mandarle chats para darle charla. Al principio no contestaba, y ,luego de unos días, comenzó a responder con monosílabos: si , no, ok, etc .

Estuve varios días enviando mensajes y la conversación no prosperaba mas que esos simples intercambios. A mi entender sospechaba de algo o no le interesaba. Incluso llegué a decirle a Romina,-che este no cae.

A lo que Romina, al parecer no le gusto la respuesta y me dijo.- Ya se hablale de Naruto. De ¿Naruto? dije yo ¿que es eso?- y Romi compenetrada me dijo unas cosas de anime que le gustan  y me mostró unos links de esos dibujitos y me dijo mañana te traigo unas historietas así tenes data y comenzas a hablar de eso.

La cuestión es que continúe con mi estrategia inicial y Jorge no caía. Hasta que finalmente, cuando comencé a hablar de Naruto,  de Anime y que se yo, las conversaciones cambiaron notablemente. Todo se volvió fluido y cordial. Al parecer, era un tema crucial para el gordo porque luego de eso se relajó completamente. Es más, cada dos por tres tenía que estar buscando en la web de que me estaba hablando. 

 

Curiosamente, luego de contarle las novedades a Romina, esperando que diga bueno ya está  objetivo cumplido. Ella se enojó mas y dijo- sigamos, profundicemos más hablemos de otra cosa.

Luego del anime, como sabíamos que a le gustaba la música y que nuestro perfil decía que era trompetista. Comenzamos a hablar de música. Jorge estaba encantado, pero el problema era que mis conocimientos en el tema eran nulos y quizás se iba a dar cuenta.

Fue así que justo esa tarde me vino a visitar Florencia y cuando vio lo que estaba haciendo, lejos de molestarse, puso a disposición todos sus conocimientos, sobre todo musicales porque ella era pianista, en ayudarnos en nuestra misión.

A todo esto, Jorge ya estaba extasiado y cuando le contamos a Romina , se puso mas enojada que antes. Y es mas nos pidió seguir.

A lo que nuestra respuesta del si ya empezaba a preocuparnos por Romina por que no se la veía bien y porque además estos chats no lo íbamos a poder seguir sosteniendo por mucho tiempo más.

A lo que Romi nos dijo prueben con hacer una llamada o algo así. Ya dudosas pero seguras y ensororizadas continuamos.

Esta vez, agotado el tema musical, nos pusimos a hablar de arquitectura. Fue allí cuando Julieta, que es arquitecta, se sumó a nuestro operativo y se puso hablar de arquitectura.

De esa forma se iniciaron largas charlas con este tema, donde Jorge no quería dejar de hablar. A tal punto, que tuvimos que armar una charla telefónica por la cual Sofía que vino de visita ese día y sabe de compus, para no ser descubiertas, nos hizo de locutora y evitó que nos copie el teléfono.

A esta altura Jorge ya estaba totalmente enamorado y la situación ya no daba para mas.

Esa noche vino a casa Romina con los ojos desorbitados y los dientes apretados y nos dijo: boludas que le están diciendo a Jorge. El muy turro comenzó a ir al gimnasio, se peina, se compra perfume y ropa linda. Eso nunca lo hacía, era un croto.

Lo quería matar y nos pidió que terminemos con todos esto formalizando un encuentro entre Micaela y Jorge.

Ya con Florencia, Sofia y Julieta, estábamos con todo el ímpetu de seguir. Aunque por dentro comenzamos a dudar de todo lo que estábamos haciendo.

Finalmente, armamos la cita a las 16 horas en el café del reloj de la plaza de Devoto. Ese día, sin decirle nada a Romina con las chicas nos quedamos enfrente mirando la situación.

Jorge llegó quince minutos antes de las 16, estaba empilchado con una camisa y llevaba un ramo de flores amarillas.

 Romina llego 10 minutos después de la hora, totalmente ida y con un montón de papeles en la mano. Supusimos que eran los chats que habíamos tenido desde nuestro perfil de Micaela.

A los pocos minutos de entrar comenzaron a escucharse gritos y volar cosas dentro del café, ante la mirada asombrada de los comensales. Hasta que terminaron en la puerta del bar mientras un mozo contenía a Romina para que no mate a Jorge, mediante la llegada de la policía por el alboroto que se armó. Nosotras desde enfrente decidimos huir como sino hubiésemos estado observando.

A la noche, vino la charla con Romi que nos conto la situación que ocurrió dentro.

Ella nos conto que: ¡Entro lo vio a Jorge empilchado, con flores amarillas y le gritó-¡Así, te quería agarrar!!!!  ¡Así que te vas con otra!!!

A lo que Jorge le respondió- ¡¡¡¡Sos vos!!!! ¡Ya me parecía que tenías algo que ver con esto!!!!

Después ella le tiró en la cara un vaso de gaseosa que tenía en la mesa. Jorge, de la impotencia, la escupió y luego cuando Romina agarró el servilletero para partírselo en la cabeza, los separaron y los sacaron afuera del bar.

Sin embargo, lo más curioso es que después de todo ese papelón, Romina no estaba triste ni enojada, se la veía feliz y relajada.

Con Julieta ya no sabíamos si es que había enloquecido o quizás fue todo fue una maniobra para sacarse de encima a Jorge. Porque en realidad lo que le molesto no era que Jorge la engañara, sino que ella era la única que le daba bola.

Fue así que al ver esa situación y que Romi se fue a la casa de su mamá, con Julieta nos quedamos con cierta culpa.

La verdad no estuvimos bien en hacer todo eso pensando en que, quizás, la venganza no es una buena consejera.

 

 

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