jueves, 25 de septiembre de 2025

Los alacranes

 

Imagen Fuente:Página/12


Por Jabond

Aquel verano,  en Magdalena, se produjo un gran revuelo cuando el pueblo se encontró infestado de alacranes. Todo fue un gran alboroto durante aquellos primeros días, pero se puso peor cuando la mañana del sábado encontraron un muerto en el viejo aserradero.

 Al llegar la policía,  encontró el cadáver y una asquerosa cantidad de alacranes por todo el lugar que llevó a que más de un oficial deba retirarse, ya sea, por que sufrió alguna descompostura o por el miedo al veneno de su picadura.

A la hora del descubrimiento, el  equipo de investigaciones científicas  llegó preparado para la intervención mientras se comunicaban con la familia del occiso, ante la presencia del propietario de la maderera.

El mismo, explico a la policía que se trataba del viejo Rolo el cual hace un tiempo había renunciado pero que había decidido volver y lo había recontratado.

El fue quién llamo a la policía, por la mañana, cuando al ingresar a la planta para comenzar su turno un trabajador, se encontró con el fallecido tirado en el piso con unas herramientas al costado. Primero, pensó que quizás estaba borracho ya que Rolo solía quedarse hasta tarde haciendo algún trabajo u hora extra  y luego tomarse algún agua ardiente, pero al no contestar el llamado e intentar moverlo se dio cuenta que estaba muerto, mientras salían aquellos artrópodos por entre sus ropas.

Los oficiales, luego de inspeccionar el sitio, se llevaron el cuerpo  a la morgue para realizarle la autopsia. En la misma, encontraron en el cuello del fallecido un pequeño orificio a lo que rápidamente la policía volvió a la carpintería y recolecto algunos ejemplares de aquellos artrópodos para poder obtener muestras y compararlos con los restos de Rolo.

La comparación, realizada en el laboratorio, dio como resultado que su sangre tenia componentes compatibles con dicho veneno y el orificio también. Para la fiscal y la policía el caso estaba cerrado, muerte por envenenamiento de  alacranes.

Sin embargo, se necesitaba algún tipo de observación del lugar y testimonios a modo de contextualizar el expediente y poder cerrar definitivamente el caso, acción que le tocaba al  agente Pinto.

Pinto, al comenzar con el informe solo tenía como descripción: ”Un hombre que regresa a su trabajo después de haber renunciado  con la mala suerte de ser picado en el cuello por  un alacrán que lo termina matando”. Algo bastante surrealista para su gusto, es más, hace muchos años que vivía en Magdalena y nunca había escuchado de este tipo de bichos venenosos.

Así que, después de que hubieran revisado la escena donde encontraron a Rolo, decidió  volver a la misma para observar el lugar y sus alrededores.

Comenzó el recorrido y no veía había nada fuera de lo común aunque le llamo la atención que desde las ventanas del aserradero se veían unas casas a lo lejos y , directamente, en una de ellas vio ingresar una hermosa mujer- alta, de cuerpo tallado y piernas esbeltas- con su esposo y sus hijos.  

Continuó con las observaciones y comenzó  a conversar con el resto de los empleados de los cuales no consiguió demasiada información, ya que era la primera vez veían a los alacranes y no conocían demasiado a Rolo, aunque dijeron que era un hombre buen mozo para su edad y bastante desagradable.

 Luego habló con el dueño, al cual encontró en la calle llevando unos frascos de barniz,  que dijo sentirse apenado de la muerte de Rolo ya que lo conocía hace años y si bien en algún momento de la vida habían tenido discusiones era como uno más de la familia y por eso lo había recontratado.

Después, se dirigió a conversar con la familia de Rolo. La misma, estaba con una absoluta tristeza y le llamaba la atención esto de morir por alacranes era algo impensado tantos años en la maderera, en la que solía pasar casi todo el día y nunca supo nada de los alacranes y sus peligrosos aguijones.

Allí, Pinto, le pregunto a su esposa si no conocía a alguien que haya trabajado en el aserradero hace muchos años para poder juntar un último testimonio y cerrar finalmente el expediente.

La esposa le dijo  que todos los que habían trabajado en ella se habían ido del pueblo, quizás con el dinero de la indemnización habían decidido irse a vivir a Buenos Aires. Aunque recordó que quizás  el kiosquero, que estaba a unas cuadras del lugar  tendría más información ya que estaba hace muchos años.

Así el agente se dirigió hacia el kiosco y comenzó una conversación con el kiosquero. Luego de una charla inconducente, finalmente el hombre del kiosco, se relajó, y le contó que  ese dueño del aserradero era un estafador. Los rumores decían que siempre fue un tramposo, ya que era de echar a los trabajadores de muchos años y no les daba ni un peso de indemnización. El había trabajado un tiempo pero enseguida se había dado cuenta  de cómo era así que lo mando al diablo y renunció para poner este negocio hace ya 30 años.

Pero también le dijo, que ese Rolo no se quedaba atrás, ya que era muy mujeriego y una vez había terminado en un choque de puños por temas de pollera.

Al comentarle que  Rolo murió picado por los alacranes el kiosquero pego una carcajada, y dijo por ¿alacranes?, esos bichos son inofensivos y están desde antes que mi madre  viniera al pueblo. Me acuerdo que jugábamos con ellos y que alguna vez hubo un caso de un niño pequeño picado en el cuello por un accidente doméstico pero que fue llevado a la salita y rápidamente se había recuperado.

Sin prestarle mucha atención en un principio a lo que dijo el kiosquero el agente decidió retirarse. Pero, algo le quedo repitiendo en su mente no había trabajadores viejos, las mujeres,  los alacranes y el fallecido.

Hay un muerto y se le hecha la culpa a los alacranes por el veneno. Después descubren, con gente del lugar que los alacranes siempre estuvieron y que su  veneno es casi inofensivo para los humanos quizás para un niño picado en el cuello.

Algo no encajaba, pero volvió a la comisaria para, con los datos obtenidos, cerrar el caso. Pero esa ocasión ocurrió algo particular ya que la autopsia fue hecha en Magdalena y no en La Plata, así que en la comisaria estaban los forenses charlando sobre el caso.

Forenses-La verdad es bastante llamativo el veneno de esos bichos parecería tener algún tipo de resina y pican fuerte como una guja. De todas formas, con el grado de alcohol que tenía con un cigarrillo se hubiera prendido fuego.

Al escuchar eso el agente, como si  se le prendiera una lamparita, le pregunto qué tipo de resina tenían y si era compatible con el barniz. Al cual le dijeron que podía llegar a ser.

Inmediatamente, el agente pidió una orden de allanamiento y detención  al dueño del aserradero, que, luego de un poco de resistencia, se emitió.

Al llegar a la casa y de revisarla, encontraron un altillo oculto. Dentro de él, había un escritorio con agujas subcutáneas, resina para barniz y frascos enteros de alacranes aplastados que precipitaban su veneno.

El caso daba un giro inesperado, en contra de lo expresado  en el comienzo de la investigación el dueño era quien había asesinado a Rolo, inyectándole el veneno mezclado con barniz con una aguja extremadamente fina. Por un pelo estuvo a punto de quedar libre pero no fue así. Ahora  quedaba saber el ¿por que?

Luego de un rato de negarlo todo finalmente el dueño confeso. La verdad era que el tenía la costumbre desde hace años de echar a sus trabajadores sin pagarles nada y ,como el pueblo era pequeño, y él tenía mucha influencia terminaba obligando a que los trabajadores se tuvieran que marchar del pueblo.

Esta situación, también ocurrió con  Rolo. Solo que  él estuvo preparado. Así que, luego de un tiempo de ser despedido volvió al aserradero y amenazo al dueño con que si no le pagaba y lo recontrataba  le iba a contar a su esposa  su secreto.

El secreto de su amante, ya que por la noches cuando se quedaba trabajando en la fábrica veía por las ventanas todas sus historias amorosas con aquella hermosa mujer de las casas lindantes.

Fue así que el dueño impactado por los dichos de Rolo lo cito una madrugada a la maderera y luego de compartir unos tragos le inyecto algo de ese veneno de alacrán con una resina.  Lo que le causó la muerte.

Esta situación de miles de alacranes, fue ideal esa semana ya que muy pocos sabían que esos bichos siempre estuvieron en el aserradero, pero ese año con la infestación, fue la coartada ideal que para encubrir el crimen.

                Con la confesión finalmente el caso estaba cerrado y después de un largo alboroto el pueblo volvió a su curso normal.


martes, 16 de septiembre de 2025

Como llegaron los duendes a la Argentina

 


Foto:surprise.turismo

Por Jabond


En nuestra vida cotidiana, aunque como siempre neguemos, solemos vivir experiencias que podríamos decir paranormales. Una de ellas, de las más comunes, es cuando perdemos algún objeto.

Lo teníamos en la mano, recién lo habíamos visto, lo dejamos en un lugar pero, de la nada, desapareció. Revisamos tres, cuatro, cinco y muchas veces y, no lo vimos, pero, ahí estaba nomas. Insólitamente en un lugar que habíamos revisado.

¿Cómo es posible este suceso?  Es ahí cuando entendemos el motivo: los duendes. Unos seres fantásticos burlones y simpáticos que nos esconden las cosas.

Sin ninguna maldad, ya que nunca son cosas de importantes, nos esconden una diversidad de objetos para que luego aparezcan a simple vista, como una tomada de pelo y lo hacen sentirse a uno como un tonto.

Es verdad,  no todos son simpáticos algunos, como el llamado Leprechaun, pueden llegar a ser malvados y vengativos si les roban su oro, es cierto, son un poco descuidados ya que dejar una olla de oro suelta, hace tentar a cualquier ladrón. Aunque, también, encontrar el final del arcoíris suele ser muy difícil.

La pregunta que vale hacerse es cuál es el origen de estas simpáticas criaturas. Algunas explicaciones dicen que provienen de antiguos rituales aborígenes y que suelen ser parte de la armonía de la naturaleza. Pero otras, que hacen en alusión a su vestimenta y sus hábitos, dicen que nos son de la Argentina, incluso nos son de América.

Su origen radica en Europa y su llegada se debe a las migraciones de Irlandeses, Galeses, Escoceses y Alemanes.  Los duendes, habrían viajado escondidos en los barcos, en las ropas y bultos de estos migrantes, de los que la mayoría se instalaron en la Patagonia.

Sin embargo, la estepa patagónica, incluso en contacto con el mar Argentino, no fue de su agrado y por eso fueron migrando hacia  la cordillera asentándose en lugares montañosos con sus bosques, valles y  lagunas que son de su agrado y que los han hecho sentir como en casa.

Es más, tal ha sido su complacencia, que suelen ayudar a los residentes cuando tienen problemas muchas veces económicos  por ello se dejan ver para que los retraten en estatuillas para la venta en las ferias de los pueblos.

 También hay que decir, que ante un lugar nuevo desarrollaron nuevas travesuras. Esta vez no solo escondiendo cosas sino también apareciendo “colados” en las fotos de los turistas, en especial cuando se pasean por los bosques y los refugios de los montañistas.

Así que ya sabes cada vez que no encuentres algo o veas algo burlón en una foto pueden ser los duendecitos haciendo sus travesuras.

IA


miércoles, 10 de septiembre de 2025

El autobús de la tristeza

 





Por Jabond

Los suburbios de Bariloche, en lo que se conoce como “circuito chico”, son un lugar fantástico de una belleza tal que parece salido de un cuento. Durante el verano es visitado por cientos de mochileros y si bien es conocido por sus lagos y sus montañas también es un sitio con enigmas, misterios y tragedias. 

Por decir algunos lugares, a unos kilómetros del Centro Cívico se encuentra el cementerio de los alpinistas, un sitio cargado de dolor y pena, por los escaladores fallecidos-muchos de ellos jóvenes- que con sus energías alejan a cualquier transeúnte. Es más, las creencias dicen que a quien ingresa se le puede pegar algún alma en pena , por  lo cual los visitantes al regresar a sus hogares se sacan los zapatos antes de entrar a la casa a modo de que no ingrese la tierra del campo santo y con ella estos seres del más allá.

También es una región de alegrías en donde las aguas del Arroyo López han creado el mito(o realidad) de quien bebe tres sorbos de sus aguas con las manos hacia atrás regresa a este hermoso lugar. Si a  los refugios y campings de gran belleza como el Frey o Laguna Negra conocida por poseer una laguna con un fondo de cenizas volcánicas que durante la luna llena generan un espectáculo único de la naturaleza.

Aquí en este lugar,  en la zona que se conoce como “Colonia Suiza”.  hay una particularidad y es que, durante el verano, a veces ocurre algo que lo llamaron “fiebre veraniega”.

Esto se debe a que, en períodos que suelen durar aproximadamente una semana, comienzan  intempestivamente  peleas muy tontas entre los acampantes. Ya que objetos que dejan fuera de las carpas desaparecen de su lugar y aparecen en carpas ajenas.  Esta situación, obviamente, es entendida como un robo y genera los conflictos, pero, sinceramente, nadie acepta haber hecho ese supuesto robo y suele atribuírselo al olvido o a los duendes, propios de estas regiones boscosas.

Es ahí cuando después de las peleas se dan lugar a los sucesos enigmáticos que generalmente ocurren por la noche.

 Cosas curiosas como el desprendimiento de una estaca, la tela de una carpa que se hunde y finalmente, lo que rompe todo los esquemas, sombras de niños que pasan corriendo tras las carpas  y , lo más tétrico, el sonido de sus risas sin saber de dónde provienen.

En los fogones, las historias cuentan, que esos sucesos vienen de un hecho trágico en el cual un micro con niños, que iban a una excursión, se desbarranco y cayó en el Lago con el final más trágico que uno puede conocer. Esas sombras y sucesos extraños con risas de niños, no son otra cosa que sus espíritus.

Ante la pena y el dolor de su trágico final, las almas de estos pequeñitos fueron guiadas al mas allá por Soychu “el gran espíritu bondadoso de la tierra”, un antiguo Dios Pampa. El cual, generalmente en los veranos, cerca de las fechas en que todo ocurrió, permite a las almas de los niños volver al mundo de los vivos y jugar con ellos. Quizás esperando tener un encuentro con sus padres aunque sea para tener un poco de amor ante aquella terrible pérdida.

Pero también, como en todos estos sucesos trágicos, las almas en pena son el lugar predilecto por parte de los demonios para, aprovechar la situación y, tomar la forma de los fallecidos con el objetivo de ser un puente hacia el alma de los vivos.  Con su astucia a través de sus risas, sus juegos  y sus sombras se encargan de llevar a sus víctimas al bosque o al centro del lago  para  encontrar una muerte segura.

Así que, si alguna vez estas por aquellos lados y escuchas voces de niños, recordá: si estas  cerca del lago, no te preocupes son los niños acompañados por Soychu que quieren jugar contigo pero, eso si, si te quieren llevar al medio del lago o se escuchan sus voces en el bosque mucho cuidado porque pueden ser demonios que están acechando por tu alma.

IA

 

 

miércoles, 20 de agosto de 2025

Dos ánimas de copas en Villa Gesell

 

 

Cuadro: Fernando Botero - La Celestina en arsty.net


Por JaBond

 

Las historias de fantasmas suelen estar atravesadas por hechos trágicos donde personas desdichadas o malignas no pueden irse al otro mundo. Ya sea el cielo o el infierno quedan vagando en el mundo de los vivos buscando alguna cuenta pendiente o peor por algún demonio que los aprisiona y los usa para obtener a sus víctimas.

Sin embargo, aunque menos frecuente, suelen encontrarse fantasmas que pululan entre el mundo de los vivos y los muertos sin malicia o alguna cuenta pendiente sino porque simplemente porque pueden hacerlo, para jugarle alguna broma algún transeúnte o simplemente porque no distinguen entre un mundo y otro.

Esta ultima, es una de esas historias que le ocurrió a unos 4 amigos en una noche de verano en Villa Gesell haya hace mucho tiempo, cuando no había celulares inteligentes ni GPS como hay hoy en día.

                Ellos habían conocido unas chicas en la playa y estas los habían invitado a una fiesta que hacían en su casa. Al anochecer, se prepararon, tomaron algún agua ardiente y encaminaron por la calle principal continuando el número de las calles hacia su destino. El mismo, parecía lejano pero la esperanza de la fiesta hacia que valiera la pena.

El desconocimiento del destino era tal, que poco a poco las casas altas iban quedando atrás y las calles se oscurecían entre alumbrados que iluminaban solo debajo de sus postes dejando alrededor una oscuridad que hacia lugar a la imaginación. La noche estaba tranquila, no había luna y se escuchaba una música de ranas y grillos en el ambiente. De repente, la ruta se hacia confusa, una serie de rotondas iban cambiando el nombre y se perdía la numeración, además la oscuridad no permitía ver con claridad las vueltas de las esquinas.

                Nos habremos perdido dijo uno, no creo dijo otro, pero fíjense la numeración íbamos bien y de repente cambio el número, 102 -bis nunca había escuchado ese nombre. Probemos en la esquina haber si, si sigue el número. Vieron que no continuaba fueron a la otra calle, fueron y vinieron hasta que de repente salidas de la nada dos mujeres mayores vestidas de blanco, posiblemente con unas copas de más se cruzaron con los jóvenes.

                Ellos aprovecharon, se acercaron y les preguntaron, a las señoras, si conocían la dirección hacia donde se dirigían. Las damas, con una paciencia y una tranquilidad absoluta, les dijeron si conocemos esa calle es por aquella cuadra, continúen unos metros y luego doblan allí encontrarán su camino.

                Los jóvenes contentos, le agradecieron a las señoras y encararon hacia donde les habían indicado, caminaron un rato y nuevamente unas rotondas de numeración confusa, estaban perdidos otra vez y su caminata continuaba, ahora, en una calle oscura. De repente, salido de la nada, y coincidiendo cuando uno le daba una palmada en broma en la espalda a otro de los amigos, un chevi modelo 60, encendía las luces y hacia rugir el motor generando un salto en los cuatro amigos, el auto fantasma dijo uno, y luego entre risas preguntándose donde estaban continuaron la travesía. Estaremos perdidos dijo uno.

                Siguieron caminando hasta que se encontraron con un policía al cual le preguntaron por la dirección y les indico que era por la calle siguiente. Lo gracioso fue que la calle era un bosque, lo que los sorprendió, pero como no tenían nada que hacer y la noche era larga, emprendieron a ese camino. Estuvieron unos 15 minutos andando y para curiosidad de ellos se encontraron nuevamente con estas señoras de blanco con un tono fantasmal las cuales se acordaron de los amigos y les llamaron y preguntaron; y chicos encontraron la calle...

                Los jóvenes miraron a las señoras, ya pensando -estas, están mas perdidas que nosotros- le dijeron, si estamos en camino. Ahí fue cuando una de las mujeres de tono fantasmal les dijo me parece que es por aquella calle. Medio ofuscados porque pensaban que además de estar un poco pasadas de copas pensaron que les estaban tomando el pelo, decidieron de todas formas ir en esa dirección. Caminaron unos 10 minutos, ya estaban por abandonar la cruzada cuando de repente vieron un castillo. Un castillo, inmediatamente pensaron que alguno le puso algo a las bebidas y se hizo el distraído. Pero aún así se miraron, se rieron, y luego escucharon que las risas continuaban. No eran las de ellos, además se escuchaba música, caminaron unos metros hacia donde provenían los sonidos y vieron un cartel; era la calle indicada y era la fiesta. Allí se sumaron, medios desencajados porque eran unos desconocidos hasta que luego de un buen rato decidieron volver a casa.

                Con una borrachera bárbara, que sumaron, la verdad nunca recordaron bien como volvieron. Solamente, que empezaron a caminar de forma recta, saltaron una tranquera de un bosque y , de la nada, salieron a la calle principal que los llevo a su casa. Al llegar hicieron un poco de ruido, por la travesía, hasta que finalmente se durmieron.

                Al despertar, ya pasado el mediodía, se cambiaron y fueron a buscar algo para comer y para ir a la playa. Cuando iban caminando, se cruzaron con un puesto de diarios, al cual solían detenerse para chusmear rápidamente las revistas. Fue allí cuando uno dijo- uh miren loco-. Y los cuatro casi se caen sentados al piso cuando en la parte de atrás de un diario, en los obituarios, había una foto de dos señoras de blanco iguales a las que habían visto la noche anterior y donde se decía:

“En recuerdo de las distinguidas señoras Allegre     

queridas en el pueblo y conocidas por hacer festividades

y caridad para la comunidad de Villa Gesell”.

                Cuando se levantaron, con una risa nerviosa pero cómplice, los cuatro casi a unísono dijeron -bueno se ve que en el más allá siguen de fiesta-. Y así, riéndose, continuaron hacia la playa, y bueno la fiesta mostro que no hubo onda con las chicas, pero en el camino dejo una divertida aventura con estos simpáticos fantasmas que siguen rondando en la Villa.

IA

 

jueves, 17 de julio de 2025

Mi esposo se ha convertido en un zombi

 


Foto: amo del castillo

 


Por Jabond

 

John Kingsday y Karl Hodson eran dos jóvenes empresarios que al mismo tiempo abrieron sus empresas de galletitas en la zona de Barracas. Si bien la crisis del 30 casi los deja en la ruina, el paulatino crecimiento de Buenos Aires les permitió recuperar ganancias y poco a poco amasar una pequeña fortuna.

Por su parte, quizás por su espíritu competitivo y salvaje en especial a sus trabajadores, John comenzó rápidamente a incrementar su riqueza y a través de dudosos acuerdos, alguna que otra estafa y vínculos con sectores de poder se hizo a los pocos años en un gran multimillonario que se incorporaba al Jockey Club y ostentaba su riqueza buscando hacerse miembro de la oligarquía local. Mientras que Karl siguió con su fábrica, con una riqueza sobria, observando día a día como John incrementaba su fortuna. En esta vorágine, algo que John disfrutaba era, una vez por mes, pasar con su limousine haciendo gala de sus fortunas, incluso llamando a la prensa local, y recorrer su empresa indicando sus comienzos como emprendedor mofándose ante la mirada de  su viejo competidor.   

Sin embargo, un día allá casi fines de los años 40 mientras se encontraba en un cóctel de millonarios en el Pale de Glace quedó con la boca abierta al ver que su antiguo competidor se encontraba entre los invitados. No podía entender como ese alfeñique había amancilladlo una fortuna cercana a la suya y sin, él, darse cuenta.

A partir de esa noche, comenzó un eterno desvelo pensando en ¿cómo se hizo rico? ¿De dónde sacó el dinero ese mugroso? No podía dejar de pensar en ello. Incluso tenia discusiones, que por lo general terminaban violentamente, con su mujer. Cuando ella le reprochaba en el porqué del enojo si era mucho más rico que su ex -competidor incluso vendiendo la empresa de alimentos, que no estaba pasando por un buen momento, eso no impactaría prácticamente en su fortuna.  

No había otro motivo más que malicia, el no soportar a su competidor triunfar o en todo caso ver que su voluntad no se hacía era lo que motivaba sus pesadillas.

La obsesión en torno a la fortuna de Karl llevó a John a distintos pensamientos intrusivos, quizás había entrado en alguna de esas sociedades secretas en sus viajes a Londres o Nueva York y por eso ahora era un multimillonario ¿cual era el motivo? O más bien cómo sacárselo de encima. Fue así que tal vez su gusto por la antropología, el esoterismo y las ciencias ocultas lo fue llevando a un lugar enloquecedor.

Una mañana, que fue a visitar su fábrica en Barracas, quizás atraído por alguna fuerza extraña vio que entre sus empleados había varios con rasgos africanos, entre ellos, una mujer con un amuleto particular que juró que lo había visto en otro lugar.

Por la tarde cuando llego a su casa se internó en la biblioteca buscando aquel objeto hasta que finalmente lo encontró. El colgante se trataba de un amuleto que pertenecía a un boko, un hechicero zulú: una tribu sudafricana que decían que tenían conocimientos sobre la magia negra dentro de los que se encontraban los llamados muñecos vudú y otros hechizos mas poderosos que incluso podían revivir a los muertos.

Al día siguiente, se dirigió bien temprano a la fábrica y mando a llamar a la empleada, la cual asustada por miedo a perder el trabajo acudió rápidamente.

Allí, John, a modo de interrogatorio le pregunto sobre ese amuleto y su pasado. La mujer, temerosa y desconfiada, le dijo que ese amuleto en realidad era un regalo de su abuela quien vivía en un conventillo a unas pocas cuadras de su casa y que se la conocía más que nada por hacer hechizos para la fortuna, amor o curar el mal de ojo pero que para ella eran más que supersticiones que corrían en el barrio y alguna forma de obtener algún dinero.

Sin dudarlo, el patrón se dirigió a la casa de la anciana. La misma, se encontraba en una barriada obrera con empedrados, las fábricas de fondo y a lo lejos el puerto. En las calles se veían a los habitantes de diversa índole desde polacos, españoles, italianos, correntinos y sobre todo muchos negros tomando mate o jugando al truco o al chinchón para pasar el tiempo.

Luego de recorrer unos cuantos metros, la calle quedo vacía y, cerca de la esquina, se veía un conventillo deteriorado que parecía vacío, aunque el correr de unos niños que salían del lugar mostraban que existía vida en él. Allí era donde vivía la anciana.

La limousine se detuvo en la puerta y, con una custodia de cuatro hombres, John se bajó en la puerta para ingresar en el lúgubre conventillo. Al ingresar, lo recibió el dueño, quien les dijo que esa señora hace años que vivía en el lugar y si bien no le agradaban mucho las visitas, la verdad es que era una inquilina que nunca se atrasaba en la renta, que no molestaba pero que, si bien no creía en esos rumores de magia negra, le daba cierto temor la posibilidad de que incurriera en algún hechizo. Así que no veía motivo para molestarla.

John camino por el pasillo y tras atravesar un patio subió una escalera para dirigirse a la última habitación que era donde vivía la anciana. Se detuvo frente a la puerta e hizo sonar una campanita que estaba al costado de la puerta. A los minutos se escucho una voz diciendo ahí voy… Hasta que, con un chirrido de la puerta, salió una anciana de tez oscura con el pelo blanquecino y con un ojo medio tuerto.

Lo vio a John y le dijo ahh ya veo es usted. Pase.

La habitación era pequeña pero acogedora en las paredes había máscaras y amuletos, a lo lejos una pequeña biblioteca, una cama y una mesita con unas velas.

La mujer dijo:¿ Para que ha venido aquí?¿Tiene problemas con su esposa?¿Algún amante?¿Mal de ojo?¿Empacho? No creo que sea fortuna lo que usted necesite.

El hombre que se había informado bien con sus libros le dijo sabe creo que han hecho un hechizo sobre mi, un hechizo vudú de amor y quisiera quitármelo creo que es un Ayida-Wedo.

La anciana, escucho la palabra y ,con una mueca en su boca, le dijo ah así que ese era el asunto bueno en todo caso veremos que podemos hacer con eso.

Se levantó de su asiento y con la ayuda de un bastón se dirigió a la biblioteca donde saco un libro. Luego se volvió a sentar y lo puso en la mesa. El libro tenía una tapa oscura, con unas letras en francés.

La anciana dijo: así que Ayida-Wedo hechizo de amor, bueno vamos a tratar eso. Saco unos inciensos, los prendió y , leyó unas palabras incomprensibles. Luego le dio a Jhon un amuleto que era igual al de su empleada.

Mientras hacía esto, John, miraba detenidamente el libro y lo que hacia la anciana. Luego tomo el amuleto y le pregunto cuanto debía pagar por el trabajo. Ella respondió que era gratis.

Jhon- agradeció, pero antes pregunto: Sabe usted, he leído sobre esta magia y otras, según  el colgante que usted lleva puesto usted es una bokor

La anciana dijo-no necesariamente.

John-Sabe he leído que hay un tipo de hechizos. Magia negra mas específicamente, una que controla a las personas.

Anciana: Si se refiere a los muñecos vudú yo no hago ese tipo de hechizos

John: no, no me refería a eso me referia a uno que lo llaman polvo de muerto, dicen que convierte a las personas en "isithunzela"

Anciana: Con un tono de fastidio- Mire, yo no se qué vino a buscar aquí pero le daré un consejo: no trate de jugar con esas cosas ya que puede abrir cosas terribles y puede salir lastimado. Así que le pido que se retire 

John enojado por la respuesta de la anciana, pero viendo el libro que tenía la señora, se retiró.

 Sin embargo, a los pocos días, unos hombres entraron al conventillo y robaron a la anciana, particularmente su libro, dos amuletos y una máscara.

Esta situación preocupó al dueño del lugar y enojado le dijo a la señora que empiece a buscar un nuevo lugar porque ya no era bienvenida en él.

Paso un mes de aquel encuentro, y el dueño del conventillo se apiado de la señora y le permitió quedarse un tiempo más. Fue allí una mañana cuando nuevamente una limusine con una custodia se detuvo en el conventillo y pregunto por la señora. Pero está vez se trataba de una mujer.

La dama ingreso al conventillo y preguntó por la anciana. El dueño, asustado, pidió disculpas por no haberla echado y que lo haría inmediatamente. La mujer solo quería ver a la anciana así que el dueño le indicó donde vivía. 

La mujer subió las escaleras y sonó la campanilla. La anciana, asombrada, salió a recibir a la dama. ¿Quién sería?  

Era la esposa del Sr. John Kingsday, quién al ver a la longeva mujer esta se presentó.

Esposa de Jhon: Hola vengo a agradecerle y devolverle algo que es suyo.

Anciana: ¿Agradecerme? ¿por qué?¿devolverme?

Esposa de Jhon: Tome esto es suyo – le dijo y le dio el libro robado que era de la anciana.

Anciana: pero como, de donde sacó usted esto y como sabe que es mío.

Esposa de Jhon: Sabe hace mucho que tiempo que mi esposo venia obsesionado con quitarle la fortuna a su ex – competidor, la verdad nunca se por qué. La cuestión es que hace unas semanas, empecé a notar un comportamiento raro en John con muchas horas en la biblioteca.  Sin embargo, una mañana desperté y mi esposo no estaba durmiendo junto a mí, lo empecé a buscar por la casa hasta que la servidumbre me dijo que el Sr. Estaba en la biblioteca donde había pasado la noche.

Cuando entre encontré a mi esposo sentado, con el rostro pálido, sin gestos y frente a él una máscara, velas, dos amuletos y este libro. Me asuste al ver así a mi esposo y llamé al médico. El cual me dijo que estaba bien de salud, posiblemente tenía stress. Lo que no me convenció, lo notaba diferente, no era él hasta que me di cuenta que si bien no era el hombre con el que me había casado empezó a responder a mis órdenes de todo lo que le pedía. Como un sirviente de las más absolutas lealtades, lo que la verdad si bien al principio me generó cierto escozor, luego me empezó a agradar cada vez más.  Y así, desde ese día la relación con mi marido se ha vuelto óptima.

Esta situación me llevó a los pocos días a retomar aquellas cosas que estaba en la biblioteca. Fue allí que mirando el libro, el cual estaba en francés, encontré un papel con esta dirección. Y aquí estoy para agradecerle y devolverle su libro.

Pero también ya que estamos aquí me da curiosidad saber que le paso a mi marido.

La anciana, miró detenidamente a la mujer y apretando los labios le dijo:

Bueno, ya que esta todo hecho le diré. Yo le advertí a su marido que con la magia negra no se juega. El busco un hechizo de "isithunzela", que no es otra cosa más que convertir en zombis a las personas para controlarlas.

Su esposo, seguramente confiado de sus estudios pensó que con el libro podía hacer ese hechizo. Pero lo que parece que no se dio cuenta es que el libro esta en francés, pero la lengua original de la magia es Zulú. Es decir solo sabiendo el idioma y el conocimiento de los boko se puede hacer un efectivo control de la magia, ya que de no ser así puede generar un efecto contrario o que se liberen demonios de todo tipo.  Evidentemente lo que ha ocurrido es que queriendo hechizar a su rival Jhon se convirtió en un zombi.

Realmente, no se cómo se puede deshacer ese hechizo pero creo que debe haber una manera.

La mujer se quedo pensativa por un momento y luego dijo:

Esposa de Jhon: Ah así que un hechizo, bueno muchas gracias lo tendré en cuenta, por si acaso. Pero por el momento creo que con John estamos de maravilla. Así que bueno una cosa mas antes de irme.

La mujer, hizo unos aplausos y un hombre salió del coche que estaba en la puerta, era Jhon que con unas llaves en las manos se paró al lado de la mujer. La anciana, no entendía que pasaba.

Esposa de Jhon: Son las llaves de su nueva casa, creo que no la quieren por aquí, tómela en agradecimiento por los servicios prestados. Y bueno John también vino para agradecerle, desde que ha estado con su libro nuestro matrimonio esta viviendo sus mejores épocas.

Y así la anciana tomo las llaves, confundida pero también con cierta tranquilidad por su nuevo hogar, mientras, retirándose, se subía a la limousine el zombie de John Kingsday.


miércoles, 25 de junio de 2025

Morois en lomas de zamora


 


Foto: Diario La Unión

Por Jabond

Si bien los registros son escasos, todavía por Lomas de Zamora se pueden escuchar algunos relatos sobre unos extraños sucesos que ocurrieron haya por la década del 30.

Todo comenzó cuando cerca de las granjas, de lo que fue la colonia escocesa, aparecieron muertas algunas vacas. Lo más extraño fue que los animales estaban completamente intactos salvo por unos orificios en paralelo que aparecían en sus cuellos, a modo de mordedura.

Este hecho, no genero mayor preocupación de los granjeros más que en prestar mayor atención a sus animales si no fuera que, a los pocos días, a unos kilómetros unos caballos sufrieron un ataque similar.

La muerte de los animales provocó un revuelo en el poblado por el cual fue publicitado en los diarios locales. Si bien, en un primer momento, se lo atribuyo a un malón de indios que, raramente, había reaparecido y estaba atacando los animales. Esto tuvo como consecuencia que los granjeros mejoraran la seguridad en la zona.

A su vez por ese tiempo, el hospital psiquiátrico albergaba a su primer residente masculino el cual, en su locura, estaba confiado de haber visto al Lobizón. Juraba que un hombre se había convertido en lobo y que estuvo a punto de atacarlo, justo cuando el paso del tren lo espanto.  Pero seguía convencido que había visto a un hombre lobo.

Con este hecho, las autoridades,  empezaban a ver con preocupación lo que estaba pasando y  creían de un posible brote de rabia por la zona de Turdera, donde dijo el hombre haber tenido el encuentro.

La situación cada vez se tornaba más crítica, los hechos extraños corrían por la zona y algunos decían que en realidad se trababa de Walicho, un ser mitológico de los querandíes que había salido a hacer sus andadas. Ya que, por donde hoy son las calles las Heras y Tucumán, arando la tierra en  las quintas, habían encontrado huesos y puntas de flecha en lo  que claramente era un cementerio  de los Querandíes y que lo habían removido. En castigo este ser andaba buscando venganza.

La noticia llego al obispado local lo que llevó a hacer una misa en la zona a modo de espantar a los malos espíritus.

Sin embargo, todo cambio, cuando una mañana entre las espesas neblinas de la Laguna de Santa Catalina fue encontrada una mujer muerta con el mismo patrón de orificios. Aunque el espanto corrió mucho más por la región cuando en pleno velatorio de la nada se despertó. Los médicos atribuyeron a un ataque de catalepsia, pero la mayoría de la gente atribuía a que esa mujer había vuelto de la muerte.

Días después, una noche lluviosa y oscura cerca de las vías nuevamente una mujer fue abordada. La cual al ser vista por un oficial de policía, mediante unos disparos al aire, logro asustar a su atacante que desapareció entre la oscuridad. La mujer curiosamente había tratado de ser mordida en su cuello.

Los hechos fueron alcanzando un punto crítico cuando: las apariciones de hombres lobo, los aullidos por las noches, animales muertos y el aumento de la actividad de murciélagos por la noche iban generando un clima de histeria colectiva.

Fue allí cuando la policía local logro hacer un mapa de los hechos y noto que si bien ocurrían en una zona en particular, dentro de la misma se hacía un claro, una subzona que parecía no ocurrir nada rompiendo el patrón de actividad. Esta zona estaba entre las calles Castelli y San Martin.

Cuando se dirigieron al lugar, recordaron que allí mismo hace un año se había terminado de construir un hermoso Castillo de estilo Europeo inspirado en los palacios Rumanos. Si bien su dueño no era conocido, se sabía, por la casa de crédito, que el mismo estaba viviendo en él hace un año.

Luego de juntar todos los indicios, una patrulla de policías se dirigió al Castillo.

Eso mismo ocurrió por la mañana. Aunque con sorpresa, cuando se encontraban en el lugar se enteraron que esa misma noche el dueño del Castillo se había marchado con un destino incierto. A partir de su partida, todos los hechos extraños que atormentaron la zona desparecieron.

Con respecto a la prensa local, lo sucedido fue simplemente atribuido a un ataque de rabia. Aunque, para muchos que habían migrado desde Europa siempre lo recordaron como un caso de vampirismo y durante muchos años colgaron ajos en las puertas de sus casas como precaución.

Con respecto al Castillo finalmente quedo a cargo del arquitecto que lo construyo y el cual todavía llama la atención de los transeúntes por su halo de belleza y misterio.

IA


lunes, 23 de junio de 2025

La sortija

 


Foto: La Gaceta


Por Jabond

 

Esta historia le paso a un camionero que se dirigía hacia La Quiaca una noche oscura, fría y seca.   

Luego de girar en una curva, al costado de la ruta una joven se le apareció.

El camionero al ver a la chica, sola, en medio del camino se detuvo para preguntarle si estaba bien y si necesitaba ayuda.

Ella le agradeció por haberse detenido y le dijo que había perdido el ultimo colectivo y si podía llevarla en camino hacia Cafayate. El camionero que se dirigía hacia allí le dijo que si, que no habría problema y subió a la joven. Emprendieron viaje, en el cual la chica permaneció en silencio.  

Luego de un rato, inesperadamente, el camión empezó a tener problemas, al cual la experiencia del conductor le permitió hacer una voltereta y estacionar al costado de la ruta.

Sorprendido, el chofer, se bajó a revisar el vehículo.

Levanto el capot, lo miró y le intento dar arranque. Luego de un par de crujidos del motor, entendió que posiblemente se le había terminado la batería y se dio cuenta que estaba en el medio de la nada, sin medios para repararlo. 

 Fue allí que vio a lo lejos una casa con las luces encendidas y le dijo a la chica que lo espere que iba a pedir asistencia.

Al acercarse a la residencia se dio cuenta que era una despensa de comidas. Golpeo sus manos al grito de hola y un hombre, con mirada extraña, le abrió la puerta.

Le conto lo que le sucedía y este decidió acudir en su ayuda. Pero antes, el camionero pidiendo disculpas, pidió si podía usar el baño.

El hombre, como si estuviera molestando, le dijo que en la parte de atrás había un baño y que podía usarlo. El camionero dio la vuelta al negocio y a unos metros vio el baño al cual que se abalanzo rápidamente. Al salir, ya más relajado, camino unos metros y tropezó con una rama con algo incrustado, algo muy brilloso.  Le pareció muy bonito y, rápidamente lo arranco de la rama y se lo puso en el bolsillo.

Volvió con el hombre, que ya presentaba cierta incomodidad, y fueron al camión. Al llegar, sacaron los cables y la batería que habían llevado, pero al probar el primer arranque el motor encendió como si no hubiese tenido problemas. A lo que incómodamente, el camionero, agradeció y decidió retirarse lo más rápido posible. 

A los pocos metros, se dio cuenta que la chica no estaba.

Detuvo el camión, se bajó, pego unos gritos para llamar a la joven, pero nada, solo el vació de la noche. Finalmente decidió continuar con el viaje.

Luego de manejar unas horas, llego a una estación de servicio donde se propuso un descanso.

Fue hasta la despensa cargo agua para el mate y se metió nuevamente al camión.

Mientras tomaba mate se puso a ver ese extraño objeto que había encontrado, después de limpiarlo un poco se dio cuenta que era un anillo de oro, con una inscripción.

De repente escucho un golpe en la puerta del camión, casi tirando el mate vio por la ventana que era la joven que había levantado en la ruta y que había perdido, hace varios kilómetros.    

Camionero: Hola que susto que me diste ¿Qué haces acá? Te perdí en la ruta

Joven: Si mil disculpas es que justo paso una grúa y me trajo hasta acá. Pero gracias por haberme llevado de todas formas.

Y así se pusieron a conversar, luego de varios mates, noto algo extraño de la joven, le faltaba un dedo, y se le paso por la cabeza preguntarle ¿por qué le faltaba el dedo?, la joven esquivo un tiempo la pregunta hasta que accedió a contarle.  

Joven: Es que, en realidad, yo trabajaba o más bien había trabajado en aquella despensa, bueno si le dicen trabajar a eso. Y bueno, mas allá de todo yo tenía un anillo de oro que me había regalado mi padre, que lo tenía siempre en mi mano.

Bueno-dijo mofando- Una noche había salido para ir al baño, ese baño solitario tras la despensa en una noche oscura, sin luna.  Cuando, un cliente me siguió y para mi mala suerte me tropecé y caí al piso. Fue ahí, cuando este cliente vio el anillo y, sin dudarlo, me lo arranco junto con mi dedo.

El camionero quedo completamente impresionado por aquella horrible escena.

Camionero: Pero ¿quién puede hacer semejante aberración?, ¿no llegaste a verlo para denunciarlo?

Joven: Si, claro que lo vi, claro que lo vi lo que pasa es que este dedo, este dedo me lo cortaste ¡VOS!

El camionero pego un grito y se dio cuenta que en realidad se había quedado dormido en el camión. Aunque ahora todo lo vivido en la ruta y ese anillo ya le resultaba muy perturbador y no le apetecía tener esa sortija ni un minuto más. Sin embargo, al ser de oro veía que podía ganarse unos pesos, así que se dijo en la próxima ciudad que pueda lo venderé.

Al llegar a la siguiente ciudad, con mucho cansancio y hambre fue a un bar a comer algo. Mientras comía agarro uno de los diarios que había y se puso a mirarlo.

Paso varias páginas, hasta que llegó a los policiales y cuando vio la nota principal un frío le recorrió todo el cuerpo. La nota se titulaba:

Horror en la ruta, incendio en casilla rebela fosa común.

Más de 13 cuerpos de mujeres enterrados entre ellos, posiblemente, el de Juana Pizarro desaparecida hace 5 años.

Y en el medio fotos de las jóvenes desaparecidas. Una de ellas era igual a la joven que había levantado en la ruta, lo que lo dejo aterrorizado.

Pero mas terror le dio, al sacar el anillo del bolsillo y ahora si poder leer claramente escrito Juana Pizarro.


martes, 27 de mayo de 2025

Los espíritus de Minas Capillitas

 



Por Jabond

 

-Otro día más en la mina sacando piedras rosas para nuestro patrón. Si bien la revolución nos liberó de los españoles, estos gringos han ocupado su lugar. Pensar que esta piedra rosa era sagrada hace antaño y ahora nos esclavizan para sacarla de la montaña.

-Si bien la paga es poca, no es eso lo que me da rabia. Si no el hecho de que todos los días hay accidentes y mueren trabajadores como yo. Y, el diario, que, es de los dueños de la mina, no hace ni una pequeña línea de mención en recuerdo de los fallecidos. Algunos, ni siquiera reciben entierro ya que se quedan sepultados bajo las rocas.

 -Pero esto se va terminar esta noche. Esta noche realizaré mi venganza, aunque sea para aplacar la bronca. Lo haré en venganza de los caídos, que a veces me hacen pensar que estoy loco. En especial, cuando escucho sus voces en la mina pidiéndome ayuda.

-Solo con estos elementos un poco de dinamita, que guarde, y un poco de ese aceite extraño que han traído de la ciudad, lograré mi cometido.

-Y así fue que, esa noche en Minas Capillitas, mientras todos dormían, un fuerte estruendo y una gran llamarada, que iluminó la noche, despertaron a todo el pueblo. Al apagar el incendio, solo quedaron unos carbones encendidos de lo que era el diario del pueblo.

-Pero más sorpresa se llevaron, cuando al día siguiente fueron a la mina y esta había sido detonada. Todas las galerías habían quedado sepultadas bajo escombros, y a lo lejos una piedra tallada que decía: “Aquí yacen los mineros del Valle y tantos otros trabajadores solo conocidos por Dios”. Ya nadie podría seguir extrayendo el mineral y los trabajadores caídos descansarían, al fin, en paz en el corazón de la montaña.

-Lo más curioso. Es que nadie noto, que también esa noche, mientras todo ocurría, varios caballos escaparon de sus establos.  En uno de ellos, cabalgando a toda prisa, el minero con una sonrisa, burlona y sin rumbo, dejaba atrás el pueblo sabiendo que había logrado cumplir su venganza, había logrado al fin un acto de justicia.

IA

domingo, 27 de abril de 2025

La taba

 



Foto: Revisionistas.com.ar

 

Por Jabond

 

Era otra vez luna llena allá por las tierras de Rauch, Pedro iba en su caballo a toda prisa, otra vez ,encontrarse para los juegos. Eran tiempos de la casa de remates Bullrich donde muchos descendientes de españoles buscaban incrementar su fortuna apostando.

Para Pedro, ya era la décima quinta vez que ganaba y esperaba una nueva victoria. Sin embargo, esta vez, era diferente ya que había logrado encontrar un contrincante del cual, al obtener la victoria, se haría con una gran cantidad de tierras que lo harían un gran terrateniente comparable como los Alzaga y por tal motivo sería el último juego.

Otra vez, como era de costumbre, había salido sin avisarle a su familia, la cual siempre le reprochaban. –“Papa para que juegas. No es necesario más dinero con lo que tenemos pueden vivir hasta nuestros nietos sin trabajar”.

Aun así, para Pedro no era suficiente, quería mas y sabía que podía obtenerlo, es mas la mayoría de su fortuna la había logrado con el juego y esta vez no sería diferente. Confiado, ya que hace tiempo, luego de ese encuentro con una india, haya por el paraje el Gualicho en la pulpería de Las Flores, quien, en agradecimiento por haberla ayudado a escapar de unos oficiales y dado una bolsa con pan para comer, le obsequió un amuleto, un hueso de guanaco tallado. El mismo, tenía el poder de darle buena suerte a excepción, y por eso debería tener cuidado, de que se apareciera la luz mala. Esta, que para los pobladores no son otra cosa que almas en pena, tenía un efecto en el amuleto invirtiendo su poder, es decir de ser un amuleto de la buena suerte, se convertía en un amuleto de la mala suerte.

El amuleto, cumplía su poder a la perfección. Desde que se lo habían regalado no había perdido una sola apuesta, prestando siempre atención y para ello preguntaba a los pobladores y estaba atento ante cualquier ladrido especial de los perros o comportamiento extraño del ganado que advirtiera de la aparición de la luz mala.

Esa noche cabalgo desde Rauch en dirección al fortín de Tandil, pasada una hora a lo lejos se comenzó a ver unas fogatas, que indicaba que se acercaba al lugar de encuentro. Esa noche, a diferencia de otras veces estaba muy confiado incluso algunos pobladores habían dicho que se había aparecido la luz mala y, esta vez no le dio la mayor importancia. Ningún alma en pena podría quitarle el triunfo esa noche.

Al llegar fue ayudado a dejar su caballo, recibió con una ginebra de cortesía y espero unos minutos hasta que finalmente su contrincante hizo su aparición. Luego, jurado de por medio firmaron los papeles para la contienda, si bien iba dispuesto a todo en un principio decidió solo jugar algo, pero luego dijo es “todo o nada”.

La partida sería de truco y ganaría el que sacará 3 juegos de diferencia, de no ser así seguirían jugando hasta que se cumpla y el horario máximo era antes del amanecer.

Era una noche de luna llena, calma, donde el aire se hacía espeso y las luciérnagas poco a poco se iban apagando para irse a dormir. Frente al páramo había una gruesa arboleda, donde los pájaros dormían. Así comenzó la partida.

El juego comenzó de manera apasionante ante la vista de los pocos espectadores, la primera mano fue para Pedro y la segunda para el contrincante. Luego Pedro volvió a ganar y ganó otra vez, y cuando esperaba la victoria fue derrotado no una sino dos veces. Otra vez estaba en foja cero. Luego Pedro comenzó a perder, perdió una vez, y otra vez, traspiraba y estaba perdiendo la tercera partida. Perdería todo, así que metió la mano en su bolsillo y agarro fuerte el amuleto, en seguida recibió una flor de espadas, eso le permitió remontar la jugada y ganar esa partida. Volvió a ganar, estaba otra vez en empate y sacó ventaja. El tiempo parecía haberse difuminado y el cielo se había cubierto de nubes que ocultaban la luna. De repente se empezó a escuchar unos ruidos, que no se sabían de donde eran, hasta que se dieron cuenta que eran los pájaros. Ya eran las cuatro de la mañana el tiempo corría y no quedaba mucho mas para continuar con el juego. Continuaron un rato mas con un par de manos, pero seguían en empate. Así no habría un vencedor.

Entonces, el juez, dijo- hay que frenar la partida. De esta manera, no habrá ganador y aquí alguien tiene que ganar y el tiempo nos apremia. En estos casos nuestra asociación marca que debe resolverse de otra manera-.

Pedro y su contrincante se quedaron perplejos no entendiendo de que se trataba.

El juez dijo- en estos casos debe resolverse por “taba” -

La regla no convenció a ninguno de los contrincantes, pero ellos sabían que así eran las reglas y en caso de retirarse ambos perderían todo. Había que elegir “culo” o “suerte”.

Primero había que elegir qué cara le tocaba a cada uno. Para ello sacaron un mazo, lo dieron vuelta y cada uno sacaría una carta hasta sacar el 1 de oro. Quien lo obtuviese no se llevaría la suerte.

Comenzaron a sacar de a uno las cartas, hasta que una sonrisa se asomó en Pedro al ver que su contrincante sacaba el uno de oro y a él le tocaba la suerte. Todo era perfecto.

Así el juez procedía a tirar la taba. La tomo, y con fuerza la arrojo por el aire . La taba giraba y giraba hasta que en el cielo se dio vuelta y se dirigía hacia el suelo con la suerte que se clavaría en la tierra. El tiempo parecía pasar en cámara lenta, la sonrisa de Pedro se agrandaba cada vez más , pero de repente un rayo de luna se asomó en el monte y casi por arte de magia  y ,trágicamente para Pedro, la taba se daba vuelta y caía “culo”, con un tono rojizo que la cubría como si tuviera algo de sangre.

Pedro se agarró la cabeza y cayo arrodillado al piso. No lo podía creer, no entendía, como era posible, había perdido todo en un segundo. Luego de estar un instante anonadado levanto la cabeza, con los ojos llenos de lágrimas, y vio a lo lejos una tétrica luz roja que desaparecía en el horizonte, cual alma en pena, mientras las primeras luces del alba se asomaban.

El juego había terminado y el final había sido trágico para el. Que haría, que le diría a su familia. Entre llantos y sin decir nada se subió a su caballo y partió. No sabía cómo decirle a su familia que debían abandonar la estancia, así que pensó en lo peor, en quitarse la vida y se dirigió a la Laguna Colorada. Al llegar a la misma, con su caballo, pensó en arrojarse y ahogarse en sus aguas. De repente una voz se escuchó a lo lejos diciendo no lo hagas. Era su hijo mayor Antonio.

Pedro, estupefacto, no sabía cómo decirle, pero Antonio, que se había dado cuenta, le dijo- está bien papá hemos perdido todo lo material, pero no lo mas importante que somos nosotros. Estamos todos y estamos juntos. Nos iremos de aquí y comenzaremos en otro lado. -

Fue así que luego de un abrazo, ambos subieron a sus caballos y volvieron a la estancia. En la misma, su contrincante ya los esperaba para cobrarse su victoria. Pero también su esposa y sus hijos con el equipaje ya hecho. Así, que casi sin mediar palabra subieron las cosas que pudieron llevar al carruaje que tenían en la estancia y partieron con rumbo desconocido en la Pampa. Al andar unas horas, Pedro metió su mano en el bolsillo y saco el amuleto.

Su hijo Antonio le pregunto- ¿que es eso papá?

Pedro miro a su hijo y con todas sus fuerzas arrojo el amuleto al campo y dijo- nada, algo de lo que nunca debí haber confiado ciegamente, las almas en pena por algo lo están.

Antonio no entendió a que se refería y Pedro dijo-Pero tenes razón, en algo tenemos suerte nos tenemos a nosotros y comenzaremos de nuevo en otro lugar.

Y así comenzaban su travesía a ese océano de pajonales y monte de la pampa Argentina para comenzar de nuevo dejando atrás la estancia, las apuestas, el pueblo de Rauch y las almas en pena que llevaban en el amuleto.

IA